LA REELECCIÓN PRESIDENCIAL INDEFINIDA EN TARIMA: ¿ENMIENDA O REFORMA CONSTITUCIONAL?

7 Jun 2014

 

INTRODUCCIÓN 

A diferencia de otras interrogantes jurídico políticas y de lo que poco o casi nada se ha dicho o fácilmente se pueda creer, este particular presenta menos dudas y mayores certezas para su entendimiento. El Estado ecuatoriano estableció en la Constitución, norma fundamental que tiene como fin establecer frenos materiales al poder de turno, la posibilidad de única reelección consecutiva o no para un cargo de elección popular. Sin duda la prescripción normativa señalada responde a una visión, criterio y valoración cumplida por el constituyente en atención a la esencia de la vigente Constitución y la teoría democrática que ésta lleva consigo y que irradia a todo su contenido. Garantizar la alternancia es un principio optimizador de la democracia representativa y participativa en un estado, es la posibilidad de materializar la vida democrática de un país. De haber deseado el constituyente que la administración de turno sea indefinida se lo habría permitido, pero por supuesto, a la par de ello en este nuevo constitucionalismo del que es parte Ecuador, no se hubieran redactado taxativas prescripciones que determinan el carácter participativo, plural, democrático y determinante a la no concentración de poder en un único grupo o persona; verbi gracia no existirían desde el preámbulo de la Constitución, pasando por los principios fundamentales detallados en ella, posteriormente los principios de aplicación de los derechos, trastocando los mecanismos de participación, no estableciendo la organización, los frenos y contrapesos al poder, entre otros. Luego, que la intención del constituyente y la esencia de la Constitución no fue aquella.

 

 

 1. EL CAMBIO CONSTITUCIONAL EN ECUADOR.- 

Ahora bien, existen tres mecanismos reconocidos en la Ley Fundamental del Ecuador para el cambio constitucional: La enmienda, la reforma parcial y la reforma total o sustitución constitucional a través de asamblea constituyente. El presente análisis nos convoca a los dos primeros supuestos, enmienda y reforma parcial, por cuanto el debate se focaliza en la pertinencia de una u otra para la inclusión de la reelección indefinida a los cargos de elección popular propuesto por la bancada gobiernista y apoyado por el primer mandatario.  

 

 

1.2. LA ENMIENDA EN LA CONSTITUCIÓN DE ECUADOR.- 

Para realizar una enmienda constitucional, basta con la iniciativa de un número no inferior a la tercera parte y con la aprobación de las dos terceras partes de los miembros de la Asamblea Nacional, es decir con la mayoría de legisladores de coyuntura con la que goza el presidente de Ecuador en este momento, alcanzaría. Mientras que la reforma constitucional parcial, tendrá lugar; previa iniciativa del Presidente, de la ciudadanía o resolución de la Asamblea Nacional; sólo con un proceso de referéndum en el que la población exprese su voluntad mayoritariamente respecto de la aprobación de la reforma planteada. La enmienda constitucional es entendida como una corrección o arreglo de algún defecto que pudiera existir siendo así, requisito sine qua non la previa existencia de una regulación en la materia a enmendar, es decir, para corregir, arreglar o aclarar debemos poseer de manera previa, qué corregir, qué arreglar o qué aclarar. Las enmiendas son realizadas bajo la lupa de la menor intervención en la integridad de la norma sin afección directa a su propiedad o esencia. El artículo 441 de la Constitución, en efecto, precisamente asume esta realidad del ámbito político constitucional para determinar que la enmienda constitucional será siempre y cuando no altere la estructura fundamental, el carácter y elementos constitutivos del Estado, restrinja derechos y garantías o modifique procedimientos de reforma constitucional; así, de manera expresa prohíbe la utilización de este mecanismo para perturbar el espíritu de la Constitución, la esencia democrática reconocida y el freno efectivo al poder constituido, entre otros.  

 

 

1.3. LA REFORMA EN LA CONSTITUCIÓN DE ECUADOR.- 

Por su lado, la reforma constitucional implica la posibilidad de realizar una mayor intervención en la Constitución, reforma que en su naturaleza incluso permitiría crear condiciones y situaciones que no han sido reglados con antelación, o si se quiere, que no existen en el cuerpo normativo a reformar. En la misma dinámica señalada anteriormente para la enmienda a fin de ejemplificar este análisis, supondría que no se necesite condicionalmente qué corregir, qué arreglar o qué aclarar, pues, es factible incluir nuevas regulaciones o supuestos que no fueron preconcebidos y alteran el sentido originario de la sección en reforma, claro, siempre y cuando éstas (nuevas regulaciones) observen el art. 442 de la Constitución que priva a la reforma constitucional la intromisión en el procedimiento de reforma de la constitución y la restricción a derechos y garantías constitucionales, para dejar claro, excluye dos limitantes de la enmienda: Afección de la estructura fundamental del estado y los elementos constitutivos.  

 

 

2. REELECIÓN INDEFINIDA PROPUESTA DEBE SER VÍA REFORMA CONSTITUCIONAL.- 

La estructura o carácter y elementos constitutivos del Estado son el territorio, la población y el poder político, este último precisamente abarca la organización de la autoridad, administración pública y su forma de elección; entonces, la enmienda no es posible partiendo de dicha razón. Hemos de sumar a ello, el carácter de íntimo apego a la teoría democrática que interviene en toda la Constitución a raíz de la estructura fundamental y elementos constitutivos del estado que hacen una organización estructurada pero en concordancia con la voluntad ciudadana como soberano supremo que es quien aprobó la vigencia de la Constitución y el convocado a realizar manifestaciones que alteren o cambien su sentido estructural o constitutivo. Es más, a manera de premisas: 1. Si partimos del consenso que la rigidez constitucional en el constitucionalismo moderno ya no es la anacrónica versión de los candados al poder constituido para reformarla, sino que supone el regreso al pueblo del poder decisorio para hacerlo. 2. Que el Ecuador es un Estado constitucional y democrático que sistemática y continuamente determina procesos de participación y genera principios político jurídicos para tal fin desde la Constitución aprobado por la población. 3. Que como manifiesta Bobbio el referéndum puede ser el único instrumento que existe de una democracia directa para que el pueblo se manifieste y determine su estructura constitucional. 4. Que el constituyente determinó manifiestamente que no se puede hablar de una enmienda o reforma a priori por cuanto los diferenció en los arts. 441 y 442 de la Constitución con intencionalidad, sin que uno y otro se complementen o sean lo mismo, sino que se diferencian en su naturaleza y carácter democrático exigido para el cambio constitucional por el grado de afección que puede tener en el texto originario. Entonces concluiremos, bajo estas premisas, que lo procedente constitucional y legítimamente es un proceso de referéndum aprobatorio por los ecuatorianos para decidir sobre un cambio en la estructura fundamental y elementos constitutivos del Estado ecuatoriano que con la introducción de la posibilidad de una reelección indefinida de los gobernantes, se podría alterar. La Constitución es un enlace entre la política y el derecho, jugar “cartas políticas”, inhibiéndose del apego a la Carta Fundamental del Estado que es máxima manifestación de voluntad social respecto de su organización y estructura; es antijurídico. Si la democracia que se busca es meramente formal quizá se resuelve el problema con las intenciones de enmendar la Constitución en un grupo de mayoría parlamentaría que se desconecta de la participación ciudadana; empero, si la democracia que se busca es sustancial, en donde exista un ejercicio responsable de respeto constitucional y reconocimiento a la población como máximo artífice de la soberanía y capacidad decisoria, entonces se seguirá el camino mandado de la reforma constitucional determinado por la Constitución. La Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos a la que Ecuador se suscribió en el 2001 expresa, detalladamente, el deber del poder constituido en respetar los límites constitucionales y el reforzamiento de la democracia por la participación de la ciudadanía; luego, atentaríamos además contra las disposiciones del Sistema Interamericano al que Ecuador voluntariamente se sumó y que forma parte del bloque de constitucionalidad y cuya observación es obligatoria.  

 

 

ÚLTIMA PALABRA 

Finalmente; la última palabra, mientras la población no lo haga, tiene la Corte Constitucional del Ecuador conforme al mandato expreso de la Constitución en que la obliga a calificar en uno y otro caso el procedimiento correspondiente entre reforma o enmienda constitucional. Constituirá entonces, un momento histórico de reivindicación del Órgano de máxima justicia constitucional, contramayoritario, delegado por el constituyente para proteger los derechos de los ciudadanos frente al exagerado poder del aparato estatal y guardián del respeto a la Constitución; claro está, todo lo mencionado es su deber por esencia cuando su estructura y funcionamientos no han sido viciados. 

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