INDÍGENA MUERTO EN EL GOBIERNO DE LA REVOLUCIÓN

1 Oct 2009

Suficiente es la mera existencia de una incertidumbre parcial en la administración para que se exija aclaraciones en las mejores condiciones y términos de respeto y coordinación por parte de quien ostenta un mandato concedido por los ecuatorianos.

El proyecto de ley de recursos hídricos (ley de agua) ha llevado al escenario político una fuerte discusión entre el gobierno y los grupos indígenas que exigen la reforma y claridad del proyecto, y ahí el problema, pues, poco se ha hecho por una discusión jurídico-social, pero si se ha inscrito en el campo político-populista dicho tema descartando así el sensato diálogo y valentía estatal por afrontar.

Y me pregunto, ¿En sociedad estamos todos bajo obligación de opinar igual? Pues, sin duda que no, rompe todo principio de singularidad humana, democracia, participación y dinamismo. ¿Entonces por qué el continuo insulto a quienes en posición crítica hacen un llamado al gobierno o piden reformas a sus proyectos políticos? mas tenemos la confirmación de un individuo muerto que en ejercicio de su derecho a la libertad de reclamar o disentir ha sido cruelmente asesinado por autoridades policiales de un régimen que se ha hecho llamar “ciudadano”, “de manos limpias”, “revolucionario”, calificativos que únicamente van de la mano de los gobiernos que llevan en voz propia el respeto a sus mandantes y el apego a ellos.

Los vagos insultos ya comunes por parte del inquilino de Carondelet calificando a los Indígenas como “indios pelucones” o que “son utilizados por la oligarquía” despertó con justa razón el rechazo a tal discriminación que viola el artículo 57 de la Constitución, tensando aún más el ánimo y tomando una medida de hecho para que sean escuchados, a lo que en acciones poco patriotas, nada responsables y violadoras de la propia Carta Política el Presidente Correa no prestó oído alguno en su máximo deber de rendir cuentas a sus nacionales en aquel vínculo que ofreció tener con la Patria que tanto nos repiten ya ser de todos.

Sostengo que urge una política necesaria de evitar crudos enfrentamientos entre nacionales llamando al acuerdo nacional, y no hablo de aquel utópico CONTRATO SOCIAL de Rousseau, hoy en día existen mecanismos e instrumentos propicios para alcanzar pactos nacionales y que éste gobierno muy bien los conoce por su práctica electorera de las consultas populares y referéndums de acuerdo al art. 147 y 104 de la Constitución.

Lamento el conocimiento oficial de la muerte de un indígena amazónico y las noticias extraoficiales de que se tratarían de tres; rechazo las heridas que han sufrido miembros de la Policía Nacional, y protesto contra toda forma de agresión entre ecuatorianos y cualquier manifestación de menoscabo constitucional y a instrumentos internacionales de Derechos Humanos.

Un gobierno que se hace llamar socialista es un gobierno que va de la mano con el pueblo, es un gobierno que no utiliza sectores sociales para elecciones y acomodaciones en el poder, es un gobierno que la fuerza la usa únicamente para ataques al enemigo extranjero cuando viola su soberanía, un gobierno que se tilda de socialista no es un gobierno que mata a su pueblo, lo demás es falacia de la que se convence con publicidad, bono, encendiendo la llama del rencor, insultando, dividiendo y sin duda, mintiendo!

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