Es que urge reflexionar...

19 May 2009

Válidos y totalmente analizables son los casos confirmados del nuevo “sui generis” virus que afecta a la humanidad, válido es el aportar con noticias cotidianas sobre ello, sus efectos, los miedos trasnochados e incluso las muertes que ha causado; además, muy interesantes son los discursos que día a día las autoridades de salud imparten, luego, me permiten entender la capacidad de reacción e incluso la negligencia invaluable de unos cuantos expertos en salud.

 

 

Y es que la concentración de la colectividad ha sido netamente apegada a la evolución de este virus, una marcha que arroja cifras alarmantes para unos cuantos analistas y para otros muy halagadoras, en fin, la atención ha sido llevada a la plataforma del “AH1N1” y nos hemos olvidado de la crisis económica, de los abusos autoritarios de los regímenes de mano del gobierno “chavista” e incluso de los intereses del socialismo cubano frente a proyectos de apertura económica. Un pueblo distraído es fácilmente manipulable, una colectividad nada alerta a una crisis económica puede ser sutilmente engañada.

 

 

Y los rumores no dejan de llegar, las publicaciones y conversatorios no se aíslan del tema, pues, una fuerte tendencia habla de un supuesto “show” creado para distraer la atención, incluso existen considerables argumentos sobre la fabricación en laboratorio de la “gripe porcina”.


Una táctica muy utilizada por los gobernantes de las grandes potencias normalmente ha sido la de soslayar una realidad y eludir muchas responsabilidades, es más, en el mismo Ecuador se ha vivido varios gobiernos de “pan y circo” que maquillan el escenario, y ¿por qué no dudar del gran Imperio y sus negocios pre crisis y posteriores a la misma? pero las teorías pueden ser de variada índole, los cuestionamientos siempre deben dar a luz un pensamiento y así la búsqueda permanente de la trascendencia social, humana, global equilibrada.

 

 

Pero urge la reflexión… Nos hemos gastado la atención colectiva, individual y social en un virus que claro, nos puede llegar e incluso podemos ser víctimas del mismo, por ello la infalible observación a lo que pasa. Pues si en vez de ser un virus con vacilaciones de pandemia, fuera un tema que no temiéramos y que viéramos muy lejano a que nos afecte, distante y apartado de nuestra vulnerabilidad, de seguro las precauciones y medidas individuales y del gran aparato estatal serían otras, o nula.

 

Hemos pasado más de tres semanas observando la epidemia que vive el planeta; nos derrochamos recursos físicos, materiales e intelectuales tratando de resolverlo y reducir su impacto; los tan criticados medios de comunicación han elevado al máximo “rating” lo referente al tema. Sin embargo en las calles y hospitales tenemos niños que mueren por hambre, padres que se suicidan sin trabajo, y hombres que luchan día a día por su nutrición, y a ese problema social no lo vemos! ¿Cuánto de nuestro tiempo destinamos? ¿Cuántos recursos han sido enviados? ¿Por qué no las mismas urgentes medidas a solucionar tal necesidad?.

 

 

Por el virus AH1N1 se han confirmado 86 casos de muerte, el índice de fallecimientos por pobreza es altamente mayor. Países del África, de Asía y de Latinoamérica sufren no de 86 casos de muerte en tres semanas por un virus, sufren de permanente miseria, desnutrición, en síntesis de hambre! que lleva a la muerte diaria.

 

 

Lógicamente ver al hambre como una alerta que puede tocar a todos es utópico, ver al virus que nos pueda contagiar a la gran colectividad es un realidad, pero hacer caso omiso al grito de desesperación por hambre y no atender en igual condición y sin fijar la misma atención a quienes padecen de ella, sin duda es una falacia de grave calidad!

 

¿A quién engañamos?


Urge reflexionar…!

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