Más allá de las elecciones

1 May 2009

Las elecciones se dieron el pasado domingo 26 de Abril en medio de un ambiente democrático y en otros lugares nada respetuoso a la fiesta que se vivía en virtud de la toma de decisiones fundamentales para la vida del país.

 

 

Pero se han realizado varias interpretaciones al proceso electoral conjuntamente con los resultados que marcó; valoraciones lógicas nos permiten concebir que el proyecto de la “revolución ciudadana” tiene adeptos significativos, válidos, respetables, pero en declive. Y es que ¿cómo no podría realizar un juicio de exégesis frente al resultado de un 52% a favor de Rafael Correa? Es notorio el innegable deterioro que posee en la aceptación nacional el proyecto de “cambio” superficial que nos han tratado de vender a costa de masacrar a una oposición política de ideología, de dividir al país, de usufructuar con las rentas nacionales e insultar sin más tolerancia que el propio agravio.

 

 

Hablo de una oposición política de ideología desgastada por la siguiente razón; sin pertenecer a ningún partido o movimiento político, sin haber sido funcionario o servidor público de alguna administración política, mas si, un estudiante fruto de la praxis demagoga que ofrecían a los institutos educativos los distintos actores políticos, creo, que aquí ya no hay una oposición significativa de argumentos, tesis, ideas y doctrinas que permita debatir, relucir y manifestar teorías opuestas a una línea, lo cual permitía y permitirá siempre la dinámica de los pesos y contrapesos políticos democráticos base de toda organización social – estatal. Únicamente a quedado sembrado un mayor caudillismo, caudillajes, clientelismos, “camisetasos” y el poder de discurso de uno o dos grupos empresariales que hasta propio partido político han podido crear. Es plenamente preocupante tal situación que no configura más que el desastre de haber querido extinguir con un discurso irresponsable a la “partidocracia” sin permitir el asenso de nuevos actores ideológicos de una u otra tendencia.

 

 

No puede ser soslayado el referirme a la nueva expresión de voto que los distintos sectores del país han tenido. Una lectura importante es el observar la falta de seguidores al monopólico criterio gubernamental de la “revolución ciudadana”, y es que obtener un 51.7% de los votos naciones significa que más del 48% de ecuatorianos no comulgan o continúan comulgando absolutamente con las ideas del Econ. Correa, que apenas en el mes de Octubre como ideólogo sustantivo lideró el referéndum de la Constitución vigente, obteniendo ahí un 63,94% de la aprobación, pero hoy vemos en repecho su votación.

 

 

Sin embargo, todos y cada uno debemos ser garantes de la poca democracia que nos queda. Deberá venir el discurso conciliador, consensual y en voz del progreso. No más sucursales chavistas o vergonzosos tratados a madrugada. Es importante cosechar la reivindicación del pacto nacional y la libertad individual y colectiva de todos quienes hacemos el Ecuador.


Aunque menos claro sea el panorama, con denuncias de fraude y vagas tareas por procesar las actas electorales, sin cabezas de oposición válidas y con el mismo anhelo de un Ecuador que ya ha soportado mucho en nombre de una tal revolución.

 

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