AHORA, NO SE FISCALIZA EN LEGISLATIVO ¡NUEVO ATROPELLO!

17 Nov 2008

Delicado es referirse con duros términos sobre un gobierno que maquilla sus intenciones muy camufladamente para no ser delatado a sabiendas populares; delicado es darle adjetivos a gobiernos fuertes y de represión; delicado es el escribir la verdad; delicado es el despertar de falsas ilusiones que esconden verdaderas desilusiones al país.
Pero, ¿cómo ser un ciudadano sin responsabilidad con la Patria? ¿Cómo mirar sin perturbar mi tranquilidad a los abusos y las violaciones legales? Mi responsabilidad es por un Ecuador libre, soberano y sin división.

La “última atribución” de los ex asambleístas fue la de crear un nuevo mandato número 23, sobre la CONFORMACIÓN DE LA COMISIÓN LEGISLATIVA Y DE FISCALIZACIÓN, mismo que, establece distintos períodos para la aprobación de leyes, procesos relativamente modificados y varias palabras escritas a última hora que envuelven incertidumbre y mala redacción, que no son el tema de éste análisis.

Sin embargo, el problema es más grave aun al revisar ciertos artículos del mandato que abusan contra la fe de los ecuatorianos y la “ingenuidad” de varios simpatizantes del régimen que piensan apoyar a un “salvador de manos limpias y sin prácticas del ayer” Me pregunto múltiples ocasiones, ¿Dónde está el famoso “cambio” a la forma de hacer política de la resaca noche de la criticada partidocracia? Personalmente, no lo veo.

El art. 120 de la Constitución vigente, en su numeral noveno, señala entre otras atribuciones de la Asamblea Nacional (Función Legislativa), hoy comisión de legislación y fiscalización o “congresillo”, la de: “Fiscalizar los actos de las funciones Ejecutiva, Electoral y de Transparencia y Control Social, y los otros órganos del poder público, y requerir a las servidoras y servidores públicos las informaciones que considere necesarias”. Dicha función de fiscalizar, responde, primordialmente a la atribución legislativa para realizar un control político necesario en el país por medio de la intervención fiscalizadora.

La Comisión de Legislación y Fiscalización por ende, deberá aparte de realizar leyes, fiscalizar de manera ardua y objetiva a los distintos órganos del poder público como responsabilidad entregada por todos los ecuatorianos al momento de aprobar la nueva Constitución. Pero, el abuso de una mayoría aplastante y la burla a los ecuatorianos nunca falta, ni faltará por lo visto.
Es así como, en el art. 33 del mandato de funcionamiento de la Comisión Legislativa aprobado por la mayoría del partido oficialista, en lo tocante al trámite de fiscalización, comete un verdadero abuso y chanza a los ciudadanos ecuatorianos al redactar lo siguiente: “La Comisión de Fiscalización y Control Político sustanciará el trámite de fiscalización y control político, de acuerdo con el Reglamento que emita para el efecto el Consejo de Administración Legislativa” ¿De acuerdo con el reglamento que emita el Consejo de Administración Legislativa? Que grave error! Que grave burla! Que audacia y que abuso!

El Consejo de la Administración Legislativa esta integrado por el Presidente de la Comisión, los dos vicepresidentes y cuatro vocales pertenecientes a distintas bancadas legislativas, es decir, sumaría 7 personas que tienen voz y voto en dicho Consejo. A cargo de ellos estaría la realización del reglamento para fiscalizar. ¿Siete personas son las que con su criterio crearán el reglamento de fiscalización? O lo peor, ¿existe tal reglamento hoy?

No podemos seguir engañados con astutas declaraciones, leyes ni “mandatos” inicuos, traicioneros de la voluntad y de mediocre seguridad jurídica. En el Ecuador no existe la fiscalización por parte del legislativo, simplemente, porque está escrito en una norma la necesidad de crear un “reglamento”, el cual no está creado. Un reglamento que no ha sido dictado, un reglamento que nadie sabe cuándo se lo realizará y es básico y obligatorio para poder fiscalizar; por lo tanto, aquí que todo el mundo (Presidente, Vicepresidente, Ministros de Estado, entre otros funcionarios) hagan, deshagan y violen la Ley, la Constitución y toda norma porque nadie los controlará o ejercerá la necesaria fiscalización que se debe dar por parte del legislativo que supone gran excusa para el violento atentado al marco jurídico del país.

Abusos así, que no son públicos ni mucho menos brotan en propagandas televisivas o cadenas radiales desilusionan a la razón, la transparencia, la sed de progreso y son perfectos indicadores de las intensiones del poder político de turno, que bastante comprometedor es con un futuro democrático, de seguridad jurídica y responsabilidad ética y moral.

Mi más profundo rechazo a las praxis antijurídicas, antidemocráticas, antiéticas y ¿por qué no?, totalitarias que se pueden estar dando en el país. Mi más enérgico rechazo al abuso cometido con poder.

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