¿AUTORITARISMO o AUTORIDAD?

28 Oct 2008

Escuché alguna vez a un profesor decir: “es hora de que en el Ecuador se ejerza autoridad, y Correa lo hace, necesario es de que se implante autoridad que ponga miedo a los de la partidocracia, a los corruptos, a los callejeros que protestan. Me parece que Ecuador necesita de un gobierno fuerte” textualmente fueron sus palabras. Inmediatamente me inspiró al autocuestionamiento sobre lo que implicaba “la autoridad” en su sentido puro y a lo que se refería aquel profesor.

 

Analizo para este fin, qué significa autoridad.

 

Desde el punto de vista del Estado, puede ser considerado como una potestad ejercida por quién ostenta el poder político, autoridad que será siempre reconocida. En este sentido, cuando una persona tiene autoridad, significa, que puede imponer su punto de vista y hacerse respetar. El diccionario de la Real Academia de la Lengua, sostiene que autoridad “es el crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia”.

La autoridad supondría entonces, un atributo de una persona, cargo u oficio que otorga un derecho a dar órdenes; como una relación entre los cargos de superior y subordinado; como una cualidad que hace que una orden se cumpla, y como base de un comportamiento.

 

Ahora bien, el ejercicio de la autoridad como todo, tiene sus vicios, mismos que afectan a la convivencia social y el estricto respeto de los Derechos. Para ello, se ha visto necesario limitar dicha autoridad, limitar las vergonzosas prácticas abusivas de esta facultad, por medio de normas legales, principios fundamentales, y la propia Constitución. Max Weber menciona que la autoridad “es la probabilidad de encontrar obediencia dentro del grupo determinado para mandatos específicos” pero obvio, dentro de parámetros y necesarios frenos en aquel espacio determinado.

 

El autoritarismo es un término que a fácil raciocinio se lo interpreta y se entiende a qué toca su significación. Ha sido muy utilizado a lo largo de la historia y las épocas actuales, por cierto, que muy poco conocen su verdadero alcance y consideración a pesar de las abundantes investigaciones y los poco celosos análisis que se han dado sobre momentos cruciales de la historia mundial. Entonces, cabe preguntarse, ¿de dónde su origen?, ¿por qué vive tan dentro de las esferas sociales de la humanidad el término?


El autoritarismo es una peculiaridad del desempeño de quien ejerce la autoridad dentro de la diversidad de la sociedad, y que no únicamente le atañe a éste, sino a sus miembros y colaboradores. En el autoritarismo es muy común la intensificación de una total falta de acuerdo, consensos y procesos democráticos. Es un adjetivo calificador del autoritarismo la irracionalidad y falta de fundamentos de derecho en las decisiones tomadas, originando un orden social plenamente opresivo y deficiente de la libertad como derecho de primera generación.


En el autoritarismo reina la vaguedad de políticas gubernamentales aceptables, existe un ambiente de hostilidad y lo peor, en muchos casos una violación perfecta a los Derechos Fundamentales de las personas. Además, es un término muy utilizado para quienes ostentan el poder político de un Estado u organización fuera de parámetros democráticos.


Ya desde el proceso de cambio en la estructura del Estado moderno que inicia básicamente con el renacimiento y las políticas de la ilustración, se funda con mucho empeño la característica de una lucha vital por el liberalismo y la suspensión de prácticas autoritarias. Todo ello englobó la magna idea de impulsar la educación de los pueblos como base de ciudadanos críticos, argumentistas y libres, además, se inició un proceso social y político de desarrollo, mismo que, se exterioriza hasta nuestros días mediante diversas políticas encaminadas por los gobiernos, bajo un marco legal y supremo que es la constitución, norma jurídica que racionaliza el ejercicio del poder estatal, buscando sin duda, el descalabro oportuno del autoritarismo.

Una de las doctrinas modernas más relevantes sobre el autoritarismo es claro y preciso en decir, el autoritarismo es aquel monopolio que se reviste entre el partido oficialista, el partido que auspicia el poder político de turno en relación íntima con el Estado. Es decir, cuando existe un nexo importante entre el partido político y las instituciones del Estado, sin más, afectando al aparataje estatal y prohibiendo su funcionalidad imparcial, libre y espontánea, pues, el partido que llega al poder llega a ser el Estado.

El tan criticado liberalismo, es un estudioso de las formas de frenar el autoritarismo, así, impone una necesidad de la división de las funciones del Estado, limitación del poder político, concediendo plena importancia al constitucionalismo y sus elementos, obviamente privilegiando a la Constitución. El comunismo, socialismo y anarquismo, son otras formas de oposición a los autoritarismos que engranan en los males de la humanidad.

En el libro de Anastasio Ovejero Bernal “El autoritarismo desde el enfoque psicológico”, claramente se señala la personalidad de quienes han tenido el dominio del poder político en regímenes autoritarios. No podemos olvidar entonces, las masivas muertes que el autoritarismo supuso en la historia, Hitler, Mussolini, entre otros. En éste libro existen análisis profundos del resentimiento social y la irá despertada como características del gobernante autoritario, entre otros adjetivos. Hoy, mucho se ha cuestionado sobre el ejercicio del poder de parte de los nuevos gobiernos llamados del “socialismo del siglo XXI”, que a la final, es un socialismo neto, con modificaciones de poca importancia las cuales en futuros artículos trataré, para lo que me asesoro con el antiguo y muy vendido libro del “Manifiesto Comunista”. Cabe realizarse ciertos cuestionamientos con respecto a lo tratado, sin embargo, sería invadir un terreno muy áspero de varias influencias ideológicas y temores incendiarios que nunca faltan.


Los acontecimientos últimos vividos en el país demuestran los elementos necesarios para obtener claras y propias conclusiones sobre si lo que se ejerce en el país es autoridad o prácticas de autoritarismo.

No creo necesario encasillar a éste artículo como un detallista de sucesos producidos en el país, tales como, la vergonzosa eliminación de la función legislativa que suponía una forma de limitar el autoritarismo y mantener el pleno respeto a la democracia; tampoco, creo oportuno señalar los múltiples abusos a la ley; la intolerancia; la ofensa a las buenas costumbres y el poco respeto a los ciudadanos con insultos, gritos, sobrenombres u ofensas de parte de miembros y líderes del poder político del Ecuador; ¿ cuántos acuerdos han existido entre la sociedad civil y el Estado?, ¿cuántos acuerdos se han dado en la nueva Asamblea, o simplemente existe una mayoría que gobierna con supuesta “autoridad”?.

Las conclusiones a obtener son varias. Yo, ya las obtuve, las opiniones que surgirán son espontáneas, pero deberán atender a un profundo análisis y serio cuestionamiento de la Patria que dice, “ya ser de todos”.

Por lo cual siempre me sostendré en que, ¡prefiero la peor de las democracias a la mejor de las dictaduras!

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