LA VERDAD SOBRE LA CONCEPCIÓN EN EL PROYECTO DE CONSTITUCIÓN, SIN DEVOCIONES, SANTOS NI CORDEROS

25 Sep 2008

 

Las controversias sobre este tema abarcado dentro del nuevo proyecto de constitución se originan esencialmente, en el art. 45. Para lo cual me permito transcribir dicha norma y realizar observaciones para que se desvanezcan las justas inquietudes de distintos grupos de la sociedad y del mío propio en lo tocante al respeto de la vida y el no nacido.

 

“Art 45.- Las niñas, niños y adolescentes gozarán de los derechos comunes del ser

humano, además de los específicos de su edad. El Estado reconocerá y garantizará la

vida, incluido el cuidado y protección desde la concepción”.

 

Artículo que, al parecer simple no asienta ningún peligro, ni mucho menos razones para dudar sobre el contenido del respeto a la vida desde la concepción. Sin embargo, creo ético y necesario recordar lo que la Constitución vigente del Ecuador en su artículo 49 señala sobre el tema, “Art. 49.- Las niñas, niños y adolescentes gozarán de los derechos comunes del ser humano, además de los específicos de su edad. El Estado reconocerá y garantizará la vida, desde la concepción”.

Por otro lado, es de notar que el capítulo “derechos de libertad” del proyecto constitucional, en el numeral 10 del art. 66, se asienta con mucho arraigo el temor surgido y las mayores dudas que certezas sobre la protección al no nacido dentro del vientre materno. Dudas mantenidas por la palabra “cuando” (tiempo, época, momento). Recordemos que, la libertad es aquella facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos.

 

“Art. 66. 10. El derecho a tomar decisiones libres, responsables e informadas sobre su salud y vida reproductiva y a decidir cuándo y cuántas hijas e hijos tener”

 

En la Constitución vigente de 1998, la planificación familiar del número de hijas que un hogar quiera tener, se encuentra regulada bajo el título “Familia” en el artículo 39, que señala: “Protección a la familia. Se propugnarán la maternidad y paternidad responsables. El Estado garantizará el derecho de las personas a decidir sobre el número de hijos que puedan procrear, adoptar, mantener y educar…”

Así que, mal se puede inferir que el proyecto constitucional guarda la misma similitud, concordancia con la Constitución vigente y ni mucho menos deja claro el tema de no permitir abortos. Los capítulos en donde se encuentra uno y otro son muy distintos, dentro del proyecto esta en el capitulo de los “Derechos de libertad”, mientras que en la Constitución de 1998 se encuentra normado en derechos “De la Familia”. La palabra “cuando” del artículo 66 numeral 10 del proyecto es un atentado para que saliéndose de la posibilidad de decidir el momento o época pueda ser suspendido el crecimiento del feto dentro del vientre materno.

 

Desde el punto de vista estrictamente jurídico, se podría decir que, conforme al Código Civil, arts. 60 al 63, que regulan sobre el principio de existencia de las personas, “el nacimiento de una persona fija el principio de su existencia legal, desde que es separada completamente de su madre.” Debemos entender, que este reconocimiento de persona, es para los fines de adquisición de derechos. Mismo que, se complementa cuando el art. 61 del Código Civil, que norma lo siguiente: “La ley protege la vida del que está por nacer. El juez, en consecuencia, tomará, a petición de cualquiera persona o de oficio, todas las providencias que le parezcan convenientes para proteger la existencia del no nacido, siempre que crea que de algún modo peligra.” Además el Código de niñez y adolescencia sostiene en el artículo 20 el “DERECHO A LA VIDA”, “Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho a la vida desde su concepción…”

 

Pero, ¿Qué quita la posibilidad de alguien para poder exigir este reconocimiento a favor del aborto? deduciendo o interpretando el artículo 66, numeral 10 del proyecto constitucional si en el artículo 425 del mismo cuerpo normativo se señala: “El orden jerárquico de aplicación de las normas dejando a la Constitución sobre todo ordenamiento jurídico, sin duda, es la “norma madre”, “carta magna”, “ley máxima”, etc. Por lo cual, se deduce notoriamente que el código civil o de la niñez y adolescencia quedaría por debajo de la Constitución, misma que deberá ser respeta por jerarquía y supremacía.

 

No se puede realizar este análisis sin tomar en cuenta la significativa importancia que supone el hecho de que Ecuador sea país suscriptor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos del 10 de diciembre de 1948, mismo que, en su artículo 3 expresa: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.” De igual manera al ser un país suscriptor de la Convención Interamericana sobre Derechos Humanos de San José de Costa Rica, celebrado en 1969, el Ecuador reconoce y garantiza el Derecho a la Vida en el artículo 4, numeral 1. “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción.”

 

De lo cual podemos colegir que, el Ecuador es un país garante de la vida desde el momento mismo de la concepción, pues, tiene suscrito distintos Tratados Internacionales que respetan a la vida desde la concepción, por lo tanto, deberán ser respetados y aplicados dentro de la constitución. Además amparándonos en el artículo 424 del proyecto constitucional: “La constitución y los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por el Estado que reconozcan derechos más favorables a los contenidos en la Constitución, prevalecerán sobre cualquier otra norma jurídica o acto del poder público.”

 

Sostengo entonces que, en ningún momento se puede hablar de una “legalización del aborto”, ni mucho menos de una tolerancia, pues, bajo norma expresa se confirma que “los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por el Estado que reconozcan derechos más favorables a los contenidos en la Constitución, prevalecerán sobre cualquier otra norma jurídica ya existente. Pero creo que debemos ser concientes de la ambigüedad que presenta el proyecto constitucional, la cual ha dado lugar para distintos pronunciamientos sobre el tema.

 

Es de notar también que no se puede pretender en todo momento acudir a la revisión de tratados internacionales u otros instrumentos para el respeto de los Derechos y el expreso reconocimiento de los mismos, en ese caso, estaríamos frente a una incompetencia nacional para hacer prevalecer derechos y respetar acuerdos internacionales que traspasan la jurisdicción nacional. Las constituciones del mundo deben ser tratadas como un aparato defensor sobre todas las cosas de los derechos y garantías individuales y colectivas de los ciudadanos con el respeto oportuno y claro de dichos derechos.

Mi duda se resuelve aquí, pero no queda aislada del artículo 1 del proyecto de código político que ya no reconoce al Ecuador como un Estado de Derecho, figura que supone el respeto necesario a los Derechos fundamentales del Ser Humano, lo cual puede diluir una vez más todo contexto analizado anteriormente, sin embargo, apelando a las “buenas” intenciones gubernamentales de la administración central confío en que triunfe el progreso, la libertad, la dignidad y la moral por sobre todas las cosas.

 

¡No al abuso, no a la falta de sinceridad con el Ecuador!

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