Rutina de ejercicios

 José Chalco Salgado

Editorial publicado en

Diario El Mercurio de Cuenca

11 de abril de 2020

Entonces las han llamado: “rutina de ejercicios para casa”, “entrenamiento para la cuarentena”, “deportes para el aislamiento”, “ejercicios saludables” y más fórmulas llamativas y novedosas. Todas, tienen vídeos y fotografías, conducen a un importante fin, hacer deporte, ejercitarnos, cuidar la salud y mente en época de confinamiento.

 

            Pero falta, en los términos utilizados, una “rutina” necesaria por hacer. Mejor dicho, una práctica urgente. Claro. No tonifica ni ayuda a perder peso o trabajar a los músculos. Pero sí edifica y eleva al espíritu. 

 

  1. Maravíllese por nuestro entorno. Tener -como tenemos- una majestuosa naturaleza, capaz de reanimar y entregarnos esperanza, es gigante. Mire al cielo y su color, la puesta de sol y la noche entre la magia de una luna que cada día sorprende más. Busque las estrellas olvidadas de su niñez. Hágalo, no  como rutina, sí como tiempo para la armonía. 

  2. Ponga a buen recaudo sus emociones. No  tiene nada de sentido cargar un saco tan pesado con las dificultades, temores, acciones y omisiones que otros cometieron. No es usted quien debe dar cuentas de ello, su paso está para acompañar y entregar voz a quienes no la tienen. Ya lo ha hecho, ya lo hará. Ahora, es tiempo para aligerar su tránsito por este mundo. Hágalo, no como rutina, sí como tiempo para el espíritu.

  3. Disfrute -mientras pueda y los tenga- de sus seres más queridos. No olvide a sus padres, hermanos, amigos y personas especiales. Quizá, necesitan ellos, en este momento, una palabra que anime. ¿Por qué no? Ahora mismo. Después -claro- de leerme, tome aquel teléfono y llámelos, o –si tiene el privilegio- corra a abrazarlos en el cuarto de al lado. Hágalo, no como rutina, sí como tiempo para la cercanía. 

  4. Repase el don olvidado. Siempre es buen momento para retomar lo edificado. Tome aquel pincel dejado, corte aquella cartulina doblada, use su vieja guitarra, traiga el crochet escondido, escriba las palabras y versos que tanto ha esperado, inclínese a sus plantas, abrace su gusto y reconstruya lo destruido. Hágalo, no como rutina, sí como tiempo para lo más respetado: usted.

  5. Respire, respire y respire. Ya habrá tiempo para el vértigo acostumbrado. Hágalo, no como rutina, sí como purificación necesitada. 

 

             A propósito, una más, el próximo sábado -si es que puede- léame, es que, estoy cumpliendo con mi punto cuarto.

 

 

 

josechalcosalgado@gmail.com