placeholder.png
images_edited.jpg

Respiramos

 José Chalco Salgado

Artículo publicado en

Diario El Mercurio de Cuenca

17 de abril de 2021

Usted también respira mejor ¿verdad? Estoy seguro que sí. Todos. Ha sido una semana distinta después de tanto tiempo, al fin despertamos sin la mirada puesta en qué pasará y qué dirán, a quién insultarán o contra quién dispararán; esta vez, ha triunfado un ambiente de serenidad y calma, de tranquilidad propia a la ausencia de tensión y a la presencia de esperanza por el futuro. La esperanza da vida.

 

            Cuando yo tenía 17 años de edad el correísmo llegó al país, hoy tengo 31 años de edad, es decir la mitad de mi vida he vivido en la atmósfera propia que causa la asfixia de las palabras como balas de insulto, el escenario de corrupción, la confrontación, la división, el espacio del “sabido” y astuto, para la revancha y el cálculo de unos pocos que tienen el poder. La presencia del correísmo se llevó consigo generaciones y a muchos hizo claudicar en sus justos esfuerzos e intenciones políticas de servir. 

 

            Ha regresado el aire, la frescura, la serenidad, la esperanza y la clausura a un estilo de hacer política que tanto daño ha hecho al país. La democracia no se consolida por repetidas elecciones, consultas populares, constituciones que repitan lo sagradas y democráticas que son, tampoco por el discurso repetido de los principios democráticos; la democracia se sustenta en el abrazo a todos y la construcción de una sociedad de acuerdos, de unidad y de diálogo, ni siquiera el permanente consenso es democrático, porque ahí algo sucede, alguna estructura autocrática existe para extinguir al disenso. 

 

Hoy se respira, no hay duda. Está viva la democracia. Vuelve la libertad que es el bien más preciado por el ser humano. Termina una visión revanchista, clasista y cruel. Hace mucho que el Ecuador no tenía un presidente de talla estadista, serena, amable y respetuosa. No se debe olvidar que el presidente es ejemplo de nuestros niños, de nuevas generaciones, de empleadores, de trabajadores, de todos, pero aún más de los suyos, de con quienes gobierna. El respeto no es un valor caduco y en extinción, es presente, es lo que nos permite caminar, trabajar, sembrar y compartir, es lo que nos permite decir: respiramos otra vez

 

 

 

 

josechalcosalgado@gmail.com