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Mitología electoral

 José Chalco Salgado

Editorial publicado en

Diario El Mercurio de Cuenca

3 de octubre de 2020

El elector ecuatoriano es muy reflexivo a la hora de tomar una decisión para ejercer su derecho constitucional a elegir. Siempre escoge al mejor. 

 

No se convence fácilmente, analiza las necesidades, proyección y mínima estabilidad para el desarrollo del país. Se trata de una especie de sesudo acto que radica en una visión por acentuar los cimientos democráticos y futuro generacional. Hay una especie de clara diferenciación y comprensión entre lo real y fantasioso. La fantasía no es tolerada, menos las dádivas populistas o contrasentidos discursivos. 

 

Para elegir, se busca información, estadística, planificación financiera y además que cada ejecutoria contenga una renovada fórmula de entendimientos y acuerdos entre los diferentes sectores que integran la diversidad del Estado. No interesa ofrecimientos sino tangibles y verdades posibles. Hay una interiorización y revisión clara de planes de trabajo y equipo para gobernar. No se cree fácilmente a cualquiera, se revisa la historia y experiencia de la vida republicana para no caer en el mismo error.  

 

El elector ecuatoriano está consiente que necesita un estadista para el país, que no puede creer en cualquiera ni convencerse por lo fácil y repetitivo. Entiende plenamente que detrás de una propuesta hay intenciones a revelar y tan solo entonces, puede votar. No se entusiasma por el simple discurso, mira a los mejores perfiles y asiste a elegir pensando en el país, la independencia de poderes y el respeto a la diversidad. 

 

Jamás da paso al insulto y show de campaña. Tampoco vuelve a confiar en los mismos de ayer. Descarta con velocidad a los caudillos, políticos de temporada y marionetas de intereses perversos. No se equivoca, casi siempre acierta en su decisión. 

 

Mitología electoral. 

josechalcosalgado@gmail.com