50 años

       José Chalco Salgado

Editorial publicado en

Diario El Mercurio de Cuenca

22 septiembre 2018

La Universidad del Azuay cumple cincuenta años de servicio al país. No es una sede académica común. Ha desarrollado dinámicas propias que la han hecho ocupar un sitial trascendental en la historia de Cuenca y la región.

 

            Es una comunidad en permanente innovación y profundización de sus procesos académicos. Su visión no desatiende a nuevos saberes y formas de organización. El sentido de pertenencia, comprensión de la complejidad social y entrega de alternativas y respuestas a la población han sido su camino electo. De hecho, nace hace cincuenta años como un claro esfuerzo por el renacer de lo humano.

 

            Hoy, mantiene su espíritu que la anima. Son varias promociones las que han pasado por la Universidad. Entre sus filas, se destacan graduados que han servido a diferentes sectores del Estado en el ámbito público y privado; sus profesores y administrativos son funcionarios de altura y profundo sentido humanista, que han brindado durante generaciones sus mejores esfuerzos en miras a un proyecto colectivo por la educación superior de calidad en el país. El pensamiento que imaginó a la Universidad del Azuay fue el que definiera a ésta como la sede de la razón y el corazón. Con una visión crítica y sustantiva, que le permita encontrar raíces profundas en el tejido social para lograr un territorio regional de desarrollo y paz. El diálogo intercultural, la comprensión de ideales, pensamientos y estructuras son la visión que la alientan a proyectarse con paso firme hacia nuevos horizontes de amplitud. Y es que la universidad es un universo, y como tal, nada debe limitarla.

 

            Al cumplir cincuenta años, la Universidad recuerda el espíritu de su razón de ser. Son diferentes los paisajes que se suman en este objetivo. Su nuevo ingreso, que privilegia a las personas con una amplísima plaza central llena de vegetación integrada por arupos y palmeras, son justa causa para conmemorar sus cincuenta años. Sus procesos académicos caminan de la mano de  proyectos innovadores que colocan a la Universidad a la altura de su tiempo. Su nueva Casa de Servicios a la Sociedad indica la visión de una Universidad que entiende su rol protagónico de estar vinculada a su pueblo. Su internacionalización muestra el sentido de una Universidad que define su rol protagónico en el entorno.

           

            La Universidad del Azuay, como manifiesta su rector, ha tomado un sentido que mira la entrega hacia el otro bajo el principio de reciprocidad, lo cual está por encima del cálculo utilitario de consecuencias. Así, hoy su campus es un espacio de encuentro, de entendimiento de lo diverso y de celebración por sus cincuenta años.

 

 

 

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