En este
tiempo tan marcado por mi distancia con las letras, la opinión pública en la red
y la difusión de mi mensaje, mucho ha sucedido en la vida nacional del país,
quizá tanto; pero poco, muy poco a la vez.
En efecto, creo primordial acabar con el estricto rigor de un pensum de estudio, el famoso “silabo” que termina siempre enfrascado en un camino angosto inobservante de lo que alrededor sucede en mundo globalizado, pero no de una apertura netamente dogmática y comercial de globalización, sino también de aquel espacio amplio y leal en el que se exige y reclama el retorno de principios, valores y sentido de vida mismo que debe ser incorporado dentro de las aulas universitarias acompasado sí con los conocimientos pero ante todo con la necesidad de la responsabilidad social.
La Universidad debe reconquistar la legitimidad de su existir invirtiendo en profesionales de altísimo nivel de compromiso social y académico que solo se conseguirá con el ejercicio progresivo de los derechos de Estudiantes y la apertura para el conocimiento actual y el tomar las ambiciones del grupo social en donde se va a servir. Hoy, las Universidades del Ecuador gastan mucho tiempo en la planificación de la acreditación de cada una de sus carreras que sin duda es un trabajo compartido de Profesores, Personal Administrativo, Estudiantes y Autoridades, pero que jamás podría estar aislado del reclamo social por ello considero que para hablar de una acreditación de calidad debemos ante todo responder a las necesidades de la comunidad, es decir: como instrumento y base llevar la razón, ¿el por qué? de un perfil profesional comulgando de esta manera con el reclamo de la sociedad.
Una vez que la Universidad reponga aquellos espacios perdidos podríamos sí hablar de una educación superior como eje fundamental para la sociedad del buen vivir.
Por el compromiso con la causa que persigo y para seguir dando fuerza a mis argumentos he debido escuchar el informe del Presidente de la República realizado a la Asamblea Nacional de acuerdo al artículo 147, numeral 7 de la Constitución del Ecuador; mismo que tiene como fin el dar a conocer a todos los ecuatorianos representados en la función legislativa sobre la ejecución del Plan Nacional de desarrollo dentro del último año de gobierno y los objetivos a seguir, además de significar una oportunidad interesante para el ejercicio de la facultad fiscalizadora de los Asambleístas respecto del actuar del gobernante; pero que lamentablemente por la mayoría aplastante y encubridora que existe no se ha dado ni se dará.
Como es costumbre del actual Presidente el maquillar cifras y realidades en esta ocasión no podía darse una excepción, y es que, cuando las ideas son tan frágiles, el discurso es el irrespeto y la política mantenida es únicamente un tapiz, se necesita de un aporte exagerado de publicidad radial, televisiva, un periódico del Régimen, informes de más de cuatro horas, e inclusive, la obligatoria cadena nacional de cada noche; lo que demuestra la debilidad de la propuesta del Presidente, lo que indica que no es un sistema que puede sostenerse por sí solo, por el apoyo pleno de los Ecuatorianos, sino que amerita de una “dosis” incalculable, o mejor aún, descontrolada de recurso estatal.
El informe de Correa no fue otra cosa más que un disfrazado informe tan similar al de los días sábados, que esta vez duró cuatro horas y no las habituales dos. Se limitó a un recuento de todas las actividades que ha realizado, pero no dentro del último año de su gestión como manda la Constitución del País, sino, en el transcurso del tiempo que ha sido gobernante desde los últimos tres años en Carondelet, sin duda una violación precisa a la Carta Magna y un desafío más para el “marketing de ésta revolución”, del predicar ilusiones y engañar fácilmente esta vez presentando un contundente resumen de sus actividades presidenciales e inventando un “ECUADOR EN EL MUNDO DE LAS MARAVILLAS”, porque ni siquiera Alicia, del famoso cuento, tuvo tanta abundancia, perfección y progreso como se nos mostró en la intervención del Presidente dentro de la Asamblea el pasado Martes 10 de Agosto, en la que “todo marcha bien” impresionantemente.
Aplaudo la continuación de proyectos viales y el haber entregado al país carreteras que unan distintas poblaciones que son divididas de manera periódica por el discurso confrontador del mandatario y sus funcionarios, pero critico muy conscientemente las otras falacias que llevan consigo intereses mayores pero no visibles a la luz natural del país, menos aun cuando en todo su discurso habló de que “ha ganado las elecciones y él gobierna” que nadie más le diga cómo debe hacer su administración, y salta esta pobreza de proyección, pues su propia Constitución se embellece al hablar de una Democracia Participativa en la que ya se excluyen conceptos de representatividad para gobernar, así que mal se puede decir, “yo gané yo gobierno!” pronunciamiento caducado, pero que aclara más el panorama del Gobierno vigente en Ecuador, es más, el artículo 275 de la Constitución es expreso al señalar el papel fundamental de todos los ciudadanos en actuar de forma participativa e igualitaria en la planificación del régimen de desarrollo, pero recuerdo la historia y al MONARCA ABSOLUTISTA QUE TAMBIÉN CREABA LEYES Y LUEGO LAS VIOLABA. Y es que la democracia jamás puede ser vista como el ingenuo gobierno de las mayorías, en ella deben coexistir en una suerte de fenómeno político la necesidad imperiosa de una participación de minorías, esa sí es la verdadera democracia, en la que los grupos minoritarios puedan expresarse y cohabitar la esfera de la Administración Pública con fuerza o no en decidir, en la que no existan cobardes insultos y menosprecios al diferente, a distinto, al que se encuentra en otra orilla por su formación ideológica que le hace tan respetable y humano como al incondicional simpatizante de Alianza País o de su líder, mientras esa beligerancia no se marche ni termine será muy difícil el llamado a la unidad cuando quien que pretende ser dueño no conversa con quienes son parte de su País.
Y nada raro fue el final del “informe presidencial” que nunca tuvo apego a la Constitución y al mandato expreso de INFORMAR EL AVANCE DEL ÚLTIMO AÑO DE PRESIDENCIA. De acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española es: “hacer saber una circunstancia o tema específico”; pero que lejos estuvo desde el inicio y al final se distanció aun más al SOLICITAR que la Asamblea Nacional conceda una “AMNISTÍA” - en sentido jurídico OLVIDO de un delito de carácter político - al ex vicepresidente Alberto Dahik, lo que fue burlarse enteramente del país y la justicia nacional con intromisión plena en ella; pero los sentidos de totalitarismo a eso llevan a creer que la verdad es una sola y que se es dueño eterno de aquella.
Cuando analizo la situación del Ecuador entiendo que hablar con la verdad me permite inclinar únicamente mi cabeza ante Dios y lo seguiré haciendo.
Por mucho tiempo desde el inicio del proceso “revolucionario” que colmaría los espacios televisivos y radiales con publicidad del Gobierno actual, sumado a derramar tinta a color por los distintos diarios del País en un proceso de “información a la ciudadanía” pero con un maquillaje de campaña permanente, se ha observado una política muy recelosa de las Relaciones Internacionales con estados de un importante desempeño económico, tecnológico y social; y es que, sin duda, promesa de campaña del inquilino de Carondelet fue el dividir al Ecuador, aislarlo de la atmósfera de globalización y simplemente rechazar al estilo “castrista” todo aquello que implique apoyo, cooperación, alianzas estratégicas con naciones tales como: Estados Unidos, Colombia e inclusive sociedades Europeas, en una suerte de palabras acomodadas a provocar un “show” digno para la especulación y el aprovechamiento de unos cuantos intereses de reducidos gobernantes a quienes he llamado “salvadores a medida” del Ecuador.De frente a esta situación surge una irónica relación, en términos económicos y tecnológicos, con el país de Venezuela, conexión que se explicaría presumiblemente al analizar la historia común de los pueblos de la antigua Gran Colombia y del mismo libertador Bolívar del cual tanto se jactan los populistas gobernantes de hoy; de una imagen que a mi personal parecer no constituye ejemplo del discurso supuestamente “igualitario y socialista”, por la razón misma que Bolívar era un hombre de mucho dinero que en aquellas épocas de 1800 se daba el “lujo” de viajar a Francia para educarse estudiando allá y posteriormente forjando un levantamiento de las élites sociales, pero tal vez; el mérito va de lado de la ambición de liberar a América Latina del Imperio Español, por lo que puedo encontrar ahí una rentable circunstancia para aliarse al gran Pueblo Venezolano más allá de su común bandera y clima con Ecuador, sin embargo; jamás entenderé ¿cuál puede ser el sobresaliente beneficio económico y tecnológico que nos pueda dar exagerada amistad, o mejor dicho cuasi - dependencia? Asfaltando el camino para una intromisión permanente del Presidente Chávez en la vida nacional del Ecuador, manifiestamente a nivel de gobiernos locales, como también respecto del marco internacional que adopta el país e inclusive en la tendencia del Régimen “correísta”, y claro pues hablo de una relación “irónica en términos económicos y tecnológicos”, pues, en el campo de la praxis política, de esa relación amisto-fáctica de los mandatarios de ambos países no hay más que lógica y reciprocidad, o tal vez más propicio es hablar de, disciplina y subordinación.
Por ello la razón de mi cuestionar, ahí mismo es en donde radica la preocupación de muchos ecuatorianos y la mía propia. El Gobierno actual de Chávez ha excitado una posible guerra entre el país vecino de Colombia y su nación, ha estimulado la división, el temor libre opinión, la división de nacionales, una hiperinflación económica y el congraciarse con países amonestados por la Comunidad Internacional por sus operaciones armamentistas como es el caso de Irán; por lo que, en absolutamente nada de la realidad efectiva, más allá del pasado histórico común, nuestras circunstancias se asemejan.
Jamás el Ecuador ha sido un país que pretenda una pasión por la enfermedad histórica de la Guerra; mucho menos ha tenido como máxima alegría el dividirse; el violar al Derecho Internacional - “la abstención de inmiscuirse los Estados en asuntos internos de otros países”, práctica repetida del mandatario venezolano; el desvelo por encontrar una crisis económica y menos aún el lograr una guerra civil para sostener a un régimen caduco con el mandato tal cual pasa lamentablemente en Venezuela.
Así que no hay por ningún horizonte la relación tan solidaria que encaminan hoy en día Rafael Correa y Hugo Chávez, sería interesante que se deje de jugar con las consultas populares para la adquisición de votos de ecuatorianos y se sea honesto y pregunte a los Ecuatorianos, si se aprueba la relación estrecha entre ambos gobernantes, hay que ser claros que la mentira del apoyo de Venezuela a Ecuador es una recreación para el Pueblo en razón de que el Estado del norte nunca ha dado un solo centavo a favor de la economía nuestra, todo se ha revestido de promesas y proyectos de cooperación, y sin duda el asesoramiento permanente al Gobierno Nacional; pero que por ningún lado legitima el vinculo que se ha creado y es clara amenaza de oscuros acontecimientos!
A lo largo del proceso de esta ingenua revolución se han observado una cantidad de arbitrariedades y transgresiones a todo orden legal, social e incluso propios principios revolucionarios de Fidel y del Che, de quienes tanto hablan e inventan estratégicas alianzas para el Ecuador. El matiz de lucha por salvar la poca o escasa libertad de expresión a puesto en auge un debate axiológico de lo ético y moral del periodismo; a cuestionado las estructuras de dominio de los medios de comunicación; el apego a intereses particulares y la praxis política ejercida desde tal espacio.
Hoy, como parte de la nueva forma de hacer política en Latinoamérica y lamentablemente en Ecuador en virtud del derroche económico “justificado” por un discurso divisor e intolerante, el Gobierno Nacional trabaja en la creación de un periódico de circulación gratuita “El Compañerito” que sin duda buscará ser un garante de los más vagos intereses políticos del actual inquilino de Carondelet, en el que inexorablemente se va a tratar de mantener los niveles de popularidad, se difundirá la ideología y claro, imprimirá información parcializada con el poder, estancada con la verdad oficial que confina en su totalidad el fin mismo de la libre expresión, del libre periodismo, de la objetividad y responsabilidad de informar.
No bastó con la incautación de los medios de comunicación que presuntamente pertenecían a los Hnos. Isaías y que hasta el día de hoy no han sido vendidos para solventar la millonaria deuda que tienen con el Estado, no es suficiente con la difusión permanente y abusiva de propaganda, resúmenes semanales e insultos del régimen, tampoco la posesión del medio de comunicación escrito más antiguo del país como es el Telégrafo, pues, ahora ameritan de una información desnutrida de aporte y completamente parcializada que no brindará nada, que nos llenará de publicidad y seguirá siendo un objeto más del profundo desperdicio pecuniario del Ecuador, pero que sin duda es un instrumento que comulga con las ideas fascistas y totalitarias de difundir un único pensamiento, una verdad absoluta del gobierno central, además deberemos ser cautelosos observadores de los colaboradores directos que "el compañerito" encubra, nada extraño sería que la tan criticada prensa nacional forme parte de este nuevo espacio, igual ha hecho con la criticada "partidocracia" que hoy gobierna y el Presidente Correa calla.
El tiempo es guardián de la trascendencia, es el que en silencio deja plasmar sus espacios de: ideas, pensamientos, ideologías que suponen una legítima expectativa por el necesario progreso de las sociedades que así lo reclaman.
En el año 2008 siento la necesidad inherente a reclamar y rechazar los distintos abusos políticos y nada democráticos que vive el Ecuador, bajo una tesis de responsabilidad ética y humana realizando un esfuerzo diario por presentar a la colectividad ideas y argumentos garantes del respeto y dignificación política. Pero en el camino se encuentran varias dificultades, aquellas que intentan conducir a frenar la batalla pero pierden fuerza frente a las convicciones y el respaldo de quienes visitan, opinan, dan su apoyo o entrega plena a la causa común de nosotros, ecuatorianos que reclamamos libertad, democracia, respeto y verdad.
Hoy la página web celebra su primer año de creación, año que no ha agotado esfuerzos por la superación y desarrollo continuo, en el que espontáneamente llenos de principios de lealtad y entrega se han sumado voces y manos activas para el fin común, mismas que han integrado un factor indispensable sin las cuales este trabajo no sería posible; mi más sincero agradecimiento a ellos, Santiago Dávalos como Director de la Web; Eugenio Stanculescu Moreno - Relacionador Web; y, Xavier Córdova – Director de Difusión .
Con una apariencia renovada de mayor dinamismo online y siempre en esfuerzo por dar lo mejor a quienes nos debemos por sus visitas y aportes, con nuestra inspiración que es la democracia y libertad, hoy, presentamos un nuevo espacio web, el cual tras incansables días de trabajo de quienes hacemos www.josechalcosalgado.com queremos compartir con Usted, a con quien nos quedamos enteramente agradecidos por su tiempo y fiel análisis.
José Chalco Salgado
Suficiente es la mera existencia de una incertidumbre parcial en la administración para que se exija aclaraciones en las mejores condiciones y términos de respeto y coordinación por parte de quien ostenta un mandato concedido por los ecuatorianos.
El proyecto de ley de recursos hídricos (ley de agua) ha llevado al escenario político una fuerte discusión entre el gobierno y los grupos indígenas que exigen la reforma y claridad del proyecto, y ahí el problema, pues, poco se ha hecho por una discusión jurídico-social, pero si se ha inscrito en el campo político-populista dicho tema descartando así el sensato diálogo y valentía estatal por afrontar.
Y me pregunto, ¿En sociedad estamos todos bajo obligación de opinar igual? Pues, sin duda que no, rompe todo principio de singularidad humana, democracia, participación y dinamismo. ¿Entonces por qué el continuo insulto a quienes en posición crítica hacen un llamado al gobierno o piden reformas a sus proyectos políticos? mas tenemos la confirmación de un individuo muerto que en ejercicio de su derecho a la libertad de reclamar o disentir ha sido cruelmente asesinado por autoridades policiales de un régimen que se ha hecho llamar “ciudadano”, “de manos limpias”, “revolucionario”, calificativos que únicamente van de la mano de los gobiernos que llevan en voz propia el respeto a sus mandantes y el apego a ellos.
Los vagos insultos ya comunes por parte del inquilino de Carondelet calificando a los Indígenas como “indios pelucones” o que “son utilizados por la oligarquía” despertó con justa razón el rechazo a tal discriminación que viola el artículo 57 de la Constitución, tensando aún más el ánimo y tomando una medida de hecho para que sean escuchados, a lo que en acciones poco patriotas, nada responsables y violadoras de la propia Carta Política el Presidente Correa no prestó oído alguno en su máximo deber de rendir cuentas a sus nacionales en aquel vínculo que ofreció tener con la Patria que tanto nos repiten ya ser de todos.
Sostengo que urge una política necesaria de evitar crudos enfrentamientos entre nacionales llamando al acuerdo nacional, y no hablo de aquel utópico CONTRATO SOCIAL de Rousseau, hoy en día existen mecanismos e instrumentos propicios para alcanzar pactos nacionales y que éste gobierno muy bien los conoce por su práctica electorera de las consultas populares y referéndums de acuerdo al art. 147 y 104 de la Constitución.
Lamento el conocimiento oficial de la muerte de un indígena amazónico y las noticias extraoficiales de que se tratarían de tres; rechazo las heridas que han sufrido miembros de la Policía Nacional, y protesto contra toda forma de agresión entre ecuatorianos y cualquier manifestación de menoscabo constitucional y a instrumentos internacionales de Derechos Humanos.
Un gobierno que se hace llamar socialista es un gobierno que va de la mano con el pueblo, es un gobierno que no utiliza sectores sociales para elecciones y acomodaciones en el poder, es un gobierno que la fuerza la usa únicamente para ataques al enemigo extranjero cuando viola su soberanía, un gobierno que se tilda de socialista no es un gobierno que mata a su pueblo, lo demás es falacia de la que se convence con publicidad, bono, encendiendo la llama del rencor, insultando, dividiendo y sin duda, mintiendo!
Un país puede caminar en nombre de una transformación, lo hace bien cuando existen condiciones adecuadas y ante todo un mínimo de seguridad jurídica que conduzca al progreso e imagen internacional del Ecuador, no como sinónimo de vanidad, sino como un necesario escenario que sea propicio para la inversión, los acuerdos internacionales de cooperación, y otros que son sustento de las relaciones fundamentales de los Estados, pero jamás puede transitar altivo frente a condiciones inapropiadas huérfanas de objetividad y dignidad como es el capricho de una cúspide en el poder soslayando la democracia, la moral y al soberano con un discurso ilusionista nada vanguardista y basado en la prepotencia, el insulto continuo e incluso lo que siempre advertí “la intimidación”.
El Presidente de la República ha señalado que se deben crear grupos barriales e incluso familiares de defensa a la revolución ciudadana, declaración que es un llamado al injusto fraccionamiento de los ecuatorianos y supone un atentado claro y directo hacia la libertad, derecho fundamental de los individuos. ¿Qué función o cargo debe cumplir éstos grupos? ¿Cuál es su límite? Y es que las interrogantes son muchas y no carecen de respuestas cuando comparamos un sistema temerario y opresor cubano o los claros experimentos socialistas venezolanos.
Células políticas de apoyo al régimen son aquellas de un fuerte contigente físico e intelectual y ante todo la esencia de ser observadores incógnitos del gobierno, pues, su función es la de informar sobre sectores de la sociedad dentro de su jurisdicción que no se encuentran adeptos al Ejecutivo y con mayor razón si suponen una voz de crítica al mismo, células que se encontrarán dentro de grupos familiares, religiosos, laborales, en fin, sociales, impidiendo así el libre ejercicio de la opinión y la existencia de una democracia real, sin más, se transgrediría básicos derechos personales anulando la facultad de disentir con el gobierno, es claro el retroceso en el manejo de los Estados y la vida comunitaria, es regresar a las antiguas guerras superadas por el mundo, es callar la participación de la ciudadanía, es enlutar a la política dejando un imperio amplio para una sola frecuencia ideológica. Sin embargo se hace vergonzoso ver que nos han hablado de equidad e igualdad en una tendencia socialista caduca que busca dominar y se esfuerza por satanizar a toda vertiente de opinión distinta como son partidos y movimientos políticos como grupos no barriales, no familiares, sino de distintos sectores sociales, pero que muy lejos están de ser células amenazadoras de la necesaria libertad que debe existir. Lo que se pretende crear con el nombre de “comités de defensa” serían organismos barriales que se encarguen de vigilar que nadie atente contra el gobierno de acuerdo a lo que el Presidente ha dicho, sin duda, el atentado es contra quienes opinemos diferente.
En Cuba existen éstas células conformadas únicamente en razón de “espionaje” por parte del Poder Central, es indigno que se quiera callar y realizar un claro llamado a la falsa democracia de éste país, en la que son privilegiadas unas nuevas élites sociales que responden al gobierno, esto no es revolución de cambio!
Mi más profundo rechazo a la praxis antidemocrática de características propias de toda administración estatal tiránica que menoscaba el respeto a la dignidad humana.






