Es de altísima preocupación y personal rechazo el conocer la intención gubernamental de crear un periódico de circulación gratuita denominado “EL COMPAÑERITO”; a pesar que desde su nombre ya se manifiesta la poca seriedad o escasa objetividad creo necesario el profundizar en el tema.

A lo largo del proceso de esta ingenua revolución se han observado una cantidad de arbitrariedades y transgresiones a todo orden legal, social e incluso propios principios revolucionarios de Fidel y del Che, de quienes tanto hablan e inventan estratégicas alianzas para el Ecuador. El matiz de lucha por salvar la poca o escasa libertad de expresión a puesto en auge un debate axiológico de lo ético y moral del periodismo; a cuestionado las estructuras de dominio de los medios de comunicación; el apego a intereses particulares y la praxis política ejercida desde tal espacio.


De igual manera se ha elaborado una pugna por esclarecer si la amenaza perpetua del Presidente Correa, el insulto y abuso ejercido nos ubican o no dentro de un Estado de Derecho y respeto a las libertades individuales de los ciudadanos o simplemente estamos en una Dictadura; pero claro, no bastaba llegar hasta la fecha actual y los acontecimientos presentes para tener claro que el Estado de Facto, vulneración plena a los derechos y ordenamiento jurídico se viene viviendo en el Ecuador ya desde el momento mismo en el que se quebrantó la Constitución de 1998, cerraron el Congreso Nacional, se saltaron rangos policiales y militares para nombramientos de cúpula, interpretaron la Constitución a su antojo, recaudaron dinero para Alianza País en la Superintendencia de Compañías, instauraron una Asamblea Constituyente de absolutos dictatoriales poderes, rechazaron el debate por no perder popularidad en las discusiones, inventaron una Constitución nunca discutida, retiraron a un vocal del ex Tribunal Supremo Electoral para colocar a uno de ellos, “incautaron” la libertad de expresión tomándose canales que hasta el día de hoy no han sido vendidos para pagarse las tales deudas que motivaron, ejercieron represión a quienes disentían con el gobierno, convirtieron al poder el juez dentro de elecciones, por citar algunos.


Hoy, como parte de la nueva forma de hacer política en Latinoamérica y lamentablemente en Ecuador en virtud del derroche económico “justificado” por un discurso divisor e intolerante, el Gobierno Nacional trabaja en la creación de un periódico de circulación gratuita “El Compañerito” que sin duda buscará ser un garante de los más vagos intereses políticos del actual inquilino de Carondelet, en el que inexorablemente se va a tratar de mantener los niveles de popularidad, se difundirá la ideología y claro, imprimirá información parcializada con el poder, estancada con la verdad oficial que confina en su totalidad el fin mismo de la libre expresión, del libre periodismo, de la objetividad y responsabilidad de informar.

No bastó con la incautación de los medios de comunicación que presuntamente pertenecían a los Hnos. Isaías y que hasta el día de hoy no han sido vendidos para solventar la millonaria deuda que tienen con el Estado, no es suficiente con la difusión permanente y abusiva de propaganda, resúmenes semanales e insultos del régimen, tampoco la posesión del medio de comunicación escrito más antiguo del país como es el Telégrafo, pues, ahora ameritan de una información desnutrida de aporte y completamente parcializada que no brindará nada, que nos llenará de publicidad y seguirá siendo un objeto más del profundo desperdicio pecuniario del Ecuador, pero que sin duda es un instrumento que comulga con las ideas fascistas y totalitarias de difundir un único pensamiento, una verdad absoluta del gobierno central, además deberemos ser cautelosos observadores de los colaboradores directos que "el compañerito" encubra, nada extraño sería que la tan criticada prensa nacional forme parte de este nuevo espacio, igual ha hecho con la criticada "partidocracia" que hoy gobierna y el Presidente Correa calla.

martes, febrero 16, 2010 1 opinaron


El tiempo es guardián de la trascendencia, es el que en silencio deja plasmar sus espacios de: ideas, pensamientos, ideologías que suponen una legítima expectativa por el necesario progreso de las sociedades que así lo reclaman.

En el año 2008 siento la necesidad inherente a reclamar y rechazar los distintos abusos políticos y nada democráticos que vive el Ecuador, bajo una tesis de responsabilidad ética y humana realizando un esfuerzo diario por presentar a la colectividad ideas y argumentos garantes del respeto y dignificación política. Pero en el camino se encuentran varias dificultades, aquellas que intentan conducir a frenar la batalla pero pierden fuerza frente a las convicciones y el respaldo de quienes visitan, opinan, dan su apoyo o entrega plena a la causa común de nosotros, ecuatorianos que reclamamos libertad, democracia, respeto y verdad.

Hoy la página web celebra su primer año de creación, año que no ha agotado esfuerzos por la superación y desarrollo continuo, en el que espontáneamente llenos de principios de lealtad y entrega se han sumado voces y manos activas para el fin común, mismas que han integrado un factor indispensable sin las cuales este trabajo no sería posible; mi más sincero agradecimiento a ellos, Santiago Dávalos como Director de la Web; Eugenio Stanculescu Moreno - Relacionador Web; y, Xavier Córdova – Director de Difusión .

Con una apariencia renovada de mayor dinamismo online y siempre en esfuerzo por dar lo mejor a quienes nos debemos por sus visitas y aportes, con nuestra inspiración que es la democracia y libertad, hoy, presentamos un nuevo espacio web, el cual tras incansables días de trabajo de quienes hacemos www.josechalcosalgado.com queremos compartir con Usted, a con quien nos quedamos enteramente agradecidos por su tiempo y fiel análisis.


José Chalco Salgado


sábado, octubre 10, 2009 3 opinaron


Suficiente es la mera existencia de una incertidumbre parcial en la administración para que se exija aclaraciones en las mejores condiciones y términos de respeto y coordinación por parte de quien ostenta un mandato concedido por los ecuatorianos.

El proyecto de ley de recursos hídricos (ley de agua) ha llevado al escenario político una fuerte discusión entre el gobierno y los grupos indígenas que exigen la reforma y claridad del proyecto, y ahí el problema, pues, poco se ha hecho por una discusión jurídico-social, pero si se ha inscrito en el campo político-populista dicho tema descartando así el sensato diálogo y valentía estatal por afrontar.

Y me pregunto, ¿En sociedad estamos todos bajo obligación de opinar igual? Pues, sin duda que no, rompe todo principio de singularidad humana, democracia, participación y dinamismo. ¿Entonces por qué el continuo insulto a quienes en posición crítica hacen un llamado al gobierno o piden reformas a sus proyectos políticos? mas tenemos la confirmación de un individuo muerto que en ejercicio de su derecho a la libertad de reclamar o disentir ha sido cruelmente asesinado por autoridades policiales de un régimen que se ha hecho llamar “ciudadano”, “de manos limpias”, “revolucionario”, calificativos que únicamente van de la mano de los gobiernos que llevan en voz propia el respeto a sus mandantes y el apego a ellos.

Los vagos insultos ya comunes por parte del inquilino de Carondelet calificando a los Indígenas como “indios pelucones” o que “son utilizados por la oligarquía” despertó con justa razón el rechazo a tal discriminación que viola el artículo 57 de la Constitución, tensando aún más el ánimo y tomando una medida de hecho para que sean escuchados, a lo que en acciones poco patriotas, nada responsables y violadoras de la propia Carta Política el Presidente Correa no prestó oído alguno en su máximo deber de rendir cuentas a sus nacionales en aquel vínculo que ofreció tener con la Patria que tanto nos repiten ya ser de todos.

Sostengo que urge una política necesaria de evitar crudos enfrentamientos entre nacionales llamando al acuerdo nacional, y no hablo de aquel utópico CONTRATO SOCIAL de Rousseau, hoy en día existen mecanismos e instrumentos propicios para alcanzar pactos nacionales y que éste gobierno muy bien los conoce por su práctica electorera de las consultas populares y referéndums de acuerdo al art. 147 y 104 de la Constitución.

Lamento el conocimiento oficial de la muerte de un indígena amazónico y las noticias extraoficiales de que se tratarían de tres; rechazo las heridas que han sufrido miembros de la Policía Nacional, y protesto contra toda forma de agresión entre ecuatorianos y cualquier manifestación de menoscabo constitucional y a instrumentos internacionales de Derechos Humanos.

Un gobierno que se hace llamar socialista es un gobierno que va de la mano con el pueblo, es un gobierno que no utiliza sectores sociales para elecciones y acomodaciones en el poder, es un gobierno que la fuerza la usa únicamente para ataques al enemigo extranjero cuando viola su soberanía, un gobierno que se tilda de socialista no es un gobierno que mata a su pueblo, lo demás es falacia de la que se convence con publicidad, bono, encendiendo la llama del rencor, insultando, dividiendo y sin duda, mintiendo!

jueves, octubre 01, 2009 1 opinaron


Hablan de una revolución ética, honesta y ciudadana; adjetivos que suponen una base en principios en el actuar de un proceso que claramente está marcado por la división, el confrontar diario entre nacionales y un conjunto de irregularidades económicas, políticas y sociales que surgen desde los ideólogos y líderes de ésta maquillada “revolución”.

Un país puede caminar en nombre de una transformación, lo hace bien cuando existen condiciones adecuadas y ante todo un mínimo de seguridad jurídica que conduzca al progreso e imagen internacional del Ecuador, no como sinónimo de vanidad, sino como un necesario escenario que sea propicio para la inversión, los acuerdos internacionales de cooperación, y otros que son sustento de las relaciones fundamentales de los Estados, pero jamás puede transitar altivo frente a condiciones inapropiadas huérfanas de objetividad y dignidad como es el capricho de una cúspide en el poder soslayando la democracia, la moral y al soberano con un discurso ilusionista nada vanguardista y basado en la prepotencia, el insulto continuo e incluso lo que siempre advertí “la intimidación”.

El Presidente de la República ha señalado que se deben crear grupos barriales e incluso familiares de defensa a la revolución ciudadana, declaración que es un llamado al injusto fraccionamiento de los ecuatorianos y supone un atentado claro y directo hacia la libertad, derecho fundamental de los individuos. ¿Qué función o cargo debe cumplir éstos grupos? ¿Cuál es su límite? Y es que las interrogantes son muchas y no carecen de respuestas cuando comparamos un sistema temerario y opresor cubano o los claros experimentos socialistas venezolanos.

Células políticas de apoyo al régimen son aquellas de un fuerte contigente físico e intelectual y ante todo la esencia de ser observadores incógnitos del gobierno, pues, su función es la de informar sobre sectores de la sociedad dentro de su jurisdicción que no se encuentran adeptos al Ejecutivo y con mayor razón si suponen una voz de crítica al mismo, células que se encontrarán dentro de grupos familiares, religiosos, laborales, en fin, sociales, impidiendo así el libre ejercicio de la opinión y la existencia de una democracia real, sin más, se transgrediría básicos derechos personales anulando la facultad de disentir con el gobierno, es claro el retroceso en el manejo de los Estados y la vida comunitaria, es regresar a las antiguas guerras superadas por el mundo, es callar la participación de la ciudadanía, es enlutar a la política dejando un imperio amplio para una sola frecuencia ideológica. Sin embargo se hace vergonzoso ver que nos han hablado de equidad e igualdad en una tendencia socialista caduca que busca dominar y se esfuerza por satanizar a toda vertiente de opinión distinta como son partidos y movimientos políticos como grupos no barriales, no familiares, sino de distintos sectores sociales, pero que muy lejos están de ser células amenazadoras de la necesaria libertad que debe existir. Lo que se pretende crear con el nombre de “comités de defensa” serían organismos barriales que se encarguen de vigilar que nadie atente contra el gobierno de acuerdo a lo que el Presidente ha dicho, sin duda, el atentado es contra quienes opinemos diferente.

En Cuba existen éstas células conformadas únicamente en razón de “espionaje” por parte del Poder Central, es indigno que se quiera callar y realizar un claro llamado a la falsa democracia de éste país, en la que son privilegiadas unas nuevas élites sociales que responden al gobierno, esto no es revolución de cambio!

Mi más profundo rechazo a la praxis antidemocrática de características propias de toda administración estatal tiránica que menoscaba el respeto a la dignidad humana.

viernes, agosto 14, 2009 3 opinaron

La importancia de la juventud en el qué hacer político no es un concepto al que se llega del análisis aislado del rol vanguardista que juegan los nuevos criterios en cualquier ámbito de la sociedad, ya sea público o privado.

A lo largo de los tiempos “el sabio”, “anciano de congregación”, “el mayor del grupo” ha llevado la batuta caminante de los destinos en la colectividad, lo que aplaudo y respeto, sin embargo, no se puede descartar hoy la frescura y alta dosis de creatividad sobre la cual toda concepción propia de los jóvenes en distintos temas hacen brotar de triunfo y talentosas ideas en bien del servicio a la sociedad. Sin duda hablo de fructíferos resultados que se observan día a día en las actividades emprendidas por mentes nuevas en la existencia colectiva, aquellas acciones que dan luz y alimentan la esperanza de un mundo a la par del progreso, la institucionalización de un Estado a servicio puro y limpio de los administrados, así como la innovación constante de los procesos político – democráticos de un país.

Con lesionados y vagos criterios escucho a menudo de voces juveniles un rechazo a las Instituciones del país, su política, entre otros, y claro, es lógico, pues la historia nos han dejado un amargo sabor de lo que es la política, el gran aparato estatal, pero el momento de dignificarla e impulsarla a ser aquel instrumento esencial de servicio a las grandes masas debe ir más allá y así llegar a la frontera misma en donde se debe tomar la patriótica y sincera decisión de vitalizar nuestra actividad en pro de lo que la Patria nos ha dado, en un sano momento de reciprocidad e instaurando al fin el hecho de ser participes activos del presente y futuro del Ecuador.

Es intolerable desgastar y reprochar la política nacional, el sistema democrático del país, su justicia y corrupción si es que nada hacemos por cambiarla, empezando desde el brote de los nuevos pensamientos y de crítica fundamentada. Convencido estoy que el papel de los nuevos años es el de la unificación de la sociedad, del humanismo y la dinámica de la superación comunitaria, a la cual no se llegará jamás con egoísmos de talentos y conocimientos, a la que nunca obtendremos con actitudes de nefasta pasividad frente a lo que sucede en nuestro país.

Mi llamado es a servir, y no únicamente desde un escritorio o un computador, desde un empleo u oficio, cargo público o privado, mi voz busca el servir tomando conciencia de la necesidad de preparación, conocimiento y superación, haciendo razón de que los jóvenes más que futuro somos presente; y porque la juventud no debe ser sumisa a tiránicas decisiones en provecho del silencio al qué hacer político.

lunes, julio 27, 2009 1 opinaron


A lo largo de la historia se ha discutido sobre el sentido mismo de expresar, y no hablo del derecho aquel normativo jurídico existente, sino en lo que supone el expresar una idea, un pensamiento o un cúmulo de singulares criterios.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua sostiene que expresar es “decir con palabras o manifestar con gestos o de otro modo lo que se siente, se piensa o se quiere”, Guillermo Cabanellas por su lado manifiesta que es “una declaración de lo que se quiere dar a entender”, siendo además un “indicio o muestra de sentimiento, actitud o pasión”.

Las civilizaciones siempre han tenido en vanguardista polémica el buscar una facilidad para poder expresar sus ideas; la historia nos enseña lo difícil que fue el enfrentar a los absolutistas Reyes de Europa, quienes, tenían la plena “razón divina” ante los abusos, el terror, la vanidad, la traición y la tiranía. Y es que, jamás se entendería en aquellas épocas el rol importantísimo que la “expresión” de los ciudadanos jugaba en la administración pública, aquel papel en el que todos ganan y nadie pierde, en el que simplemente se atiende a poder debatir, dar ideas y pensamientos propios que servirían a orientar el mandato de los gobernantes.

Ya en el período de la Ilustración se habló de la necesidad de una prerrogativa expresionista, la que sería inherente a todo Ser Humano, fundamentándose básicamente en el medio que supone para la libre difusión de las ideas individuales y colectivas de los pueblos.
En el apogeo e inicio de la Revolución Francesa un altísimo liderazgo y razón de ser llevo envuelta la búsqueda de una libertad de expresión, a la que posteriormente se la llamaría “CUARTO PODER” encabezado por los medios de comunicación, que sin duda son objetivamente el pilar e instrumento matriz para la existencia de la misma, claro está, que no único.

Monstesquieu conjuntamente con Voltaire sostienen en sus obras la jerarquía dogmática y práctica que supone la existencia de discusión, desacuerdo, discordia, pues, son los caminos que llevan al perfeccionamiento de la política, de las artes y la ciencia. Jamás se puede hablar de una verdad absoluta, jamás se puede entorpecer un pensamiento cubriéndole de despótica razón, ya que pueden existir argumentos y razonamientos que hagan creer encontrarnos en posesión de una verdad pero nunca se puede creer que la misma es plena y total, es así que la libertad de expresión toma fuerza, como un medio para verter criterios, pensamientos, opiniones sobre cuestionamientos que se tengan al manejo de la administración pública o también aplausos y marrullerías que se puedan hacer a la misma, aunque ésta última nunca sea limitada o atemorizada por los gobernantes de turno.

El derecho a la libre expresión es fundamental, es la voz de lucha para el respeto de todos los derechos humanos existentes, pues, facilita el restablecimiento de criterios y la dinámica del profundo cuestionamiento racionalizado de los habitantes de las naciones. Sin la posibilidad innata de libremente denunciar injusticias, revelar agresiones materiales como intelectuales y clamar cambios, el hombre estaría atado a la inmediata opresión que lleva envuelto el fracaso, y es muy común en gobiernos totalitarios aunque se pinten de ser democráticos, que a la final se enlutan de ser de facto.

Ahora bien, no es únicamente un sentir propio o de unos cuantos libros ya escritos con una tinta seca ya, no es el hecho de seguir dogmas sin autentificar en la praxis el ejercicio de la libertad de expresión ni tampoco el resultado de apasionamientos incoherentes frente a la objetividad que demanda. Me parece nada digno e inteligente el hablar de criterios, manifestaciones de pensamiento y otros de corte “imparcial” o “neutral” porque es quitarle la esencia a una persona, es vulnerar su autonomía de pensamiento, su inteligencia y capacidad de raciocinio, es agredir sin más a la singularidad de cada Ser Humano ¿Cómo pueden obligar a una persona a expresarse sin su propia ideología? ¿Cómo se atreven unos cuantos a coartar la libertad de expresión señalando que no se pueden verter opiniones propias? ¿Cómo pueden decir que no deben existir periodistas con sus criterios?
Así es como sostengo que éste derecho se ve constantemente atacado por los gobernantes que quieren imponer sus cambios, "inmortalizar" momentáneamente una idea, alejándose de esta manera del respeto a la dignidad humana, la democracia, derechos fundamentales y los derechos personalísimos de cada individuo.

Siempre he sostenido que todos somos políticos, nadie está fuera de este calificativo válido y honroso que supone la posibilidad de dar nuestras ideas, de revelar juicios y posiciones frente a algo; jamás comulgaría la fatal idea de que una persona no tenga sus propias creencias y deba actuar como un ente soslayado de impavidez ante la realidad que amenaza día a día.
Sin duda que debe existir también un apego al respeto normativo y por ende un control a quienes emitan criterios e información por medios de difusión masiva, pero esto es algo lógico. ¿Acaso Usted y yo como ciudadanos no tenemos que respetar la esfera de derechos de la otra persona? ¿Acaso nosotros no estamos motivados jurídicamente a actuar sin agredir el honor, la dignidad de otra persona? ¿Acaso no existen delitos en contra de la seguridad del Estado? ¿Acaso no hay normas penales claras sobre una persona agraviada por falsa información? Pues si las hay! Pero inventarse nuevas formas de juzgamiento las cuales no abarquen a la colectividad y en las que la voluntad de la administración para controlar sea dirigida directa y exclusivamente hacia uno y no todos es sin más, un abuso y está gravada de un vago tinte político amedrentador y tirano.

En Montecristi se aprobó la Constitución vigente que declara la supremacía de los Tratados Internacionales de Derechos Humanos sobre el Ordenamiento Jurídico del país, pero ningún caso se hace.
La Declaración de los DD.HH es clara en la igualdad ante la ley de todas las personas naturales o morales, En su artículo 7 expresamente se encuentra: “Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación”, que además va de la mano con la Constitución de tanta promesa de la igualdad, la equidad, del buen vivir, de la dignidad de los ecuatorianos; es así que personalmente rechazó toda direccionalidad de control estatal hacia una u otra personería jurídica o individuo natural.

Además es muy claro el art. 19 de la declaración de los Derechos Humanos: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”, por más equivocada que pueda parecer una opinión o cuestionamiento, no se puede satanizar, ni mucho menos ocupar espacios de difusión masiva de carácter sabatino para insultar, agredir e incluso con un “animus injuriandi” realizar un vergonzoso circo de lucha de palabras midiendo fuerzas al peor estilo político de la mal llamada y criticada “partidocracia”.

En el artículo 13 de la Convención Iberoamericana de Derechos Humanos celebrado en San José de Costa Rica no se puede pasar por alto en lo referente a la libertad de expresión “... No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas…” Creo que sería incoherente no darnos cuenta de la plena violación a un Derecho Fundamental inherente a toda legislación de cualquier nación, con más razón a un cuerpo normativo de un país que dice ser defensor de la dignidad humana y los ciudadanos con su revolución de verde limón.

Levantar criterios a temas en boga de la actualidad sería hablar en nombre de la libertad de pensamiento y expresión siendo un deber y una responsabilidad de hermandad, civismo, ética y moral, es por ello que doy mis criterios y evaluo las razones que forman a ellos.
Albert Einsten ya sostenía “La libertad política implica la libertad de expresar la opinión política que uno tenga, oralmente o por escrito, y un respeto tolerante hacia cualquier otra opinión individual”.

Y pienso que atentar contra ella, vulnerarla o amenazarla es injusto e ilegítimo, no creo responsable al silencio sobre el abuso ni mucho menos la verdad taciturna por un temor sembrado.

Detesto lo que escribí,
pero daría mi vida para que pudiera seguir escribiendo.

jueves, junio 25, 2009 0 opinaron

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José Chalco Salgado

JOSE CHALCO SALGADO

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