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LIBERTAD DE EXPRESIÓN

jueves, junio 25, 2009


A lo largo de la historia se ha discutido sobre el sentido mismo de expresar, y no hablo del derecho aquel normativo jurídico existente, sino en lo que supone el expresar una idea, un pensamiento o un cúmulo de singulares criterios.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua sostiene que expresar es “decir con palabras o manifestar con gestos o de otro modo lo que se siente, se piensa o se quiere”, Guillermo Cabanellas por su lado manifiesta que es “una declaración de lo que se quiere dar a entender”, siendo además un “indicio o muestra de sentimiento, actitud o pasión”.

Las civilizaciones siempre han tenido en vanguardista polémica el buscar una facilidad para poder expresar sus ideas; la historia nos enseña lo difícil que fue el enfrentar a los absolutistas Reyes de Europa, quienes, tenían la plena “razón divina” ante los abusos, el terror, la vanidad, la traición y la tiranía. Y es que, jamás se entendería en aquellas épocas el rol importantísimo que la “expresión” de los ciudadanos jugaba en la administración pública, aquel papel en el que todos ganan y nadie pierde, en el que simplemente se atiende a poder debatir, dar ideas y pensamientos propios que servirían a orientar el mandato de los gobernantes.

Ya en el período de la Ilustración se habló de la necesidad de una prerrogativa expresionista, la que sería inherente a todo Ser Humano, fundamentándose básicamente en el medio que supone para la libre difusión de las ideas individuales y colectivas de los pueblos.
En el apogeo e inicio de la Revolución Francesa un altísimo liderazgo y razón de ser llevo envuelta la búsqueda de una libertad de expresión, a la que posteriormente se la llamaría “CUARTO PODER” encabezado por los medios de comunicación, que sin duda son objetivamente el pilar e instrumento matriz para la existencia de la misma, claro está, que no único.

Monstesquieu conjuntamente con Voltaire sostienen en sus obras la jerarquía dogmática y práctica que supone la existencia de discusión, desacuerdo, discordia, pues, son los caminos que llevan al perfeccionamiento de la política, de las artes y la ciencia. Jamás se puede hablar de una verdad absoluta, jamás se puede entorpecer un pensamiento cubriéndole de despótica razón, ya que pueden existir argumentos y razonamientos que hagan creer encontrarnos en posesión de una verdad pero nunca se puede creer que la misma es plena y total, es así que la libertad de expresión toma fuerza, como un medio para verter criterios, pensamientos, opiniones sobre cuestionamientos que se tengan al manejo de la administración pública o también aplausos y marrullerías que se puedan hacer a la misma, aunque ésta última nunca sea limitada o atemorizada por los gobernantes de turno.

El derecho a la libre expresión es fundamental, es la voz de lucha para el respeto de todos los derechos humanos existentes, pues, facilita el restablecimiento de criterios y la dinámica del profundo cuestionamiento racionalizado de los habitantes de las naciones. Sin la posibilidad innata de libremente denunciar injusticias, revelar agresiones materiales como intelectuales y clamar cambios, el hombre estaría atado a la inmediata opresión que lleva envuelto el fracaso, y es muy común en gobiernos totalitarios aunque se pinten de ser democráticos, que a la final se enlutan de ser de facto.

Ahora bien, no es únicamente un sentir propio o de unos cuantos libros ya escritos con una tinta seca ya, no es el hecho de seguir dogmas sin autentificar en la praxis el ejercicio de la libertad de expresión ni tampoco el resultado de apasionamientos incoherentes frente a la objetividad que demanda. Me parece nada digno e inteligente el hablar de criterios, manifestaciones de pensamiento y otros de corte “imparcial” o “neutral” porque es quitarle la esencia a una persona, es vulnerar su autonomía de pensamiento, su inteligencia y capacidad de raciocinio, es agredir sin más a la singularidad de cada Ser Humano ¿Cómo pueden obligar a una persona a expresarse sin su propia ideología? ¿Cómo se atreven unos cuantos a coartar la libertad de expresión señalando que no se pueden verter opiniones propias? ¿Cómo pueden decir que no deben existir periodistas con sus criterios?
Así es como sostengo que éste derecho se ve constantemente atacado por los gobernantes que quieren imponer sus cambios, "inmortalizar" momentáneamente una idea, alejándose de esta manera del respeto a la dignidad humana, la democracia, derechos fundamentales y los derechos personalísimos de cada individuo.

Siempre he sostenido que todos somos políticos, nadie está fuera de este calificativo válido y honroso que supone la posibilidad de dar nuestras ideas, de revelar juicios y posiciones frente a algo; jamás comulgaría la fatal idea de que una persona no tenga sus propias creencias y deba actuar como un ente soslayado de impavidez ante la realidad que amenaza día a día.
Sin duda que debe existir también un apego al respeto normativo y por ende un control a quienes emitan criterios e información por medios de difusión masiva, pero esto es algo lógico. ¿Acaso Usted y yo como ciudadanos no tenemos que respetar la esfera de derechos de la otra persona? ¿Acaso nosotros no estamos motivados jurídicamente a actuar sin agredir el honor, la dignidad de otra persona? ¿Acaso no existen delitos en contra de la seguridad del Estado? ¿Acaso no hay normas penales claras sobre una persona agraviada por falsa información? Pues si las hay! Pero inventarse nuevas formas de juzgamiento las cuales no abarquen a la colectividad y en las que la voluntad de la administración para controlar sea dirigida directa y exclusivamente hacia uno y no todos es sin más, un abuso y está gravada de un vago tinte político amedrentador y tirano.

En Montecristi se aprobó la Constitución vigente que declara la supremacía de los Tratados Internacionales de Derechos Humanos sobre el Ordenamiento Jurídico del país, pero ningún caso se hace.
La Declaración de los DD.HH es clara en la igualdad ante la ley de todas las personas naturales o morales, En su artículo 7 expresamente se encuentra: “Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación”, que además va de la mano con la Constitución de tanta promesa de la igualdad, la equidad, del buen vivir, de la dignidad de los ecuatorianos; es así que personalmente rechazó toda direccionalidad de control estatal hacia una u otra personería jurídica o individuo natural.

Además es muy claro el art. 19 de la declaración de los Derechos Humanos: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”, por más equivocada que pueda parecer una opinión o cuestionamiento, no se puede satanizar, ni mucho menos ocupar espacios de difusión masiva de carácter sabatino para insultar, agredir e incluso con un “animus injuriandi” realizar un vergonzoso circo de lucha de palabras midiendo fuerzas al peor estilo político de la mal llamada y criticada “partidocracia”.

En el artículo 13 de la Convención Iberoamericana de Derechos Humanos celebrado en San José de Costa Rica no se puede pasar por alto en lo referente a la libertad de expresión “... No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas…” Creo que sería incoherente no darnos cuenta de la plena violación a un Derecho Fundamental inherente a toda legislación de cualquier nación, con más razón a un cuerpo normativo de un país que dice ser defensor de la dignidad humana y los ciudadanos con su revolución de verde limón.

Levantar criterios a temas en boga de la actualidad sería hablar en nombre de la libertad de pensamiento y expresión siendo un deber y una responsabilidad de hermandad, civismo, ética y moral, es por ello que doy mis criterios y evaluo las razones que forman a ellos.
Albert Einsten ya sostenía “La libertad política implica la libertad de expresar la opinión política que uno tenga, oralmente o por escrito, y un respeto tolerante hacia cualquier otra opinión individual”.

Y pienso que atentar contra ella, vulnerarla o amenazarla es injusto e ilegítimo, no creo responsable al silencio sobre el abuso ni mucho menos la verdad taciturna por un temor sembrado.

Detesto lo que escribí,
pero daría mi vida para que pudiera seguir escribiendo.

CAMINO AL PARLAMENTO ANDINO

miércoles, junio 10, 2009

El Parlamento Andino a lo largo de su historia ha llevado como escudo principal de lucha, por lo menos en discurso, la búsqueda de un proceso de integración latinoamericana, lo que tiene sentido y armonía común con el deber de la hermandad de países afines en la región.

Sin embargo, su nula imagen y logros trascendentes para los objetivos marcados por dicho organismo, fijan las miradas de cuestionamiento de varios actores civiles de la sociedad y el mío propio. Pero, el domingo elegiremos a los cinco representantes por Ecuador para el Parlamento Andino, quienes tendrán la difícil misión de hacer lo que en mucho tiempo no se ha hecho y lo que supone debe hacerse desde señalado Parlamento.

Y es que un objetivo será el cumplir con el camino del imperio de las relaciones amplias y armoniosas entre países vecinos comunes y la consigna de la lucha por la democracia de los distintos Estados miembros, sumando esfuerzos coherentes, pero no para tener “moneditas comunes”, “discursos homologados” o “prácticas dictatoriales frecuentes” , sino para la imperiosa reconstrucción de quebrantadas amistades comerciales y diplomáticas; a velar por los derechos humanos y calidad de vida de la población andina; a la integración subregional basada en variados instrumentos que para ello sirva; a coordinar procesos de unión con otros organismos latinoamericanos y mundiales; a impulsar el desarrollo de la conciencia comunitaria y la identidad sociocultural andina e incluso la búsqueda de un acompasado sistema jurídico entre los distintos países.

Es intolerable seguir viendo a un Parlamento Andino que como impávido observador nada ha hecho ni hace frente a las relaciones disueltas entre Ecuador y Colombia, que de manera insensata no asumió su responsabilidad de velar por la defensa de Derechos Humanos y la dignidad de los habitantes latinoamericanos en países que se encuentran sumidos en vergonzosas praxis dictatoriales, nefastas y nada democráticas.

El domingo 14 de Junio acudiremos en una nueva oportunidad a elegir, pero, no elegiremos en un marco de lotería de propuestas televisivas y radiales, por un lado estamos sin duda, menos intoxicados con el “baratillo” de ofertas políticas que hemos tenido que vivir en estos últimos tres años.

Considero que las estrategias son siempre bienvenidas, que la proyección siempre debe ser aplaudida, pero el abuso en nombre de las mismas jamás debe ser aprobado por un pueblo que soberanamente mira y analiza, pues, que fácil se hace llamar a nuevas elecciones a quienes tienen el poder en mano y son triunfadores de las últimas votaciones. Análisis psicológicos y sociales demuestran que las personas jamás se unen al perdedor, que nunca se alinean a la masa y opción fracasada, sino que se suman a la victoria y al ganador, obviamente, es un fenómeno común y muy repetido en los estudios, luego, se puede entender claramente la razón de llamar a elecciones después de elegir a Presidente, Asambleístas, Alcaldes, Prefectos y Concejales en las que un significativo posicionamiento ha tenido la lista triunfadora de Alianza País, todo es calculado.

Espero que el nuevo Parlamento responda a los intereses colectivos y a un objetivo planteado en sus propias razones de existir y no a simples ordenes de un partido político, de un líder o de unos cuantos enlutados poco-patriotas.




Es que urge reflexionar…

martes, mayo 19, 2009

Válidos y totalmente analizables son los casos confirmados del nuevo “sui generis” virus que afecta a la humanidad, válido es el aportar con noticias cotidianas sobre ello, sus efectos, los miedos trasnochados e incluso las muertes que ha causado; además, muy interesantes son los discursos que día a día las autoridades de salud imparten, luego, me permiten entender la capacidad de reacción e incluso la negligencia invaluable de unos cuantos expertos en salud.

Y es que la concentración de la colectividad ha sido netamente apegada a la evolución de este virus, una marcha que arroja cifras alarmantes para unos cuantos analistas y para otros muy halagadoras, en fin, la atención ha sido llevada a la plataforma del “AH1N1” y nos hemos olvidado de la crisis económica, de los abusos autoritarios de los regímenes de mano del gobierno “chavista” e incluso de los intereses del socialismo cubano frente a proyectos de apertura económica. Un pueblo distraído es fácilmente manipulable, una colectividad nada alerta a una crisis económica puede ser sutilmente engañada.

Y los rumores no dejan de llegar, las publicaciones y conversatorios no se aíslan del tema, pues, una fuerte tendencia habla de un supuesto “show” creado para distraer la atención, incluso existen considerables argumentos sobre la fabricación en laboratorio de la “gripe porcina”.
Una táctica muy utilizada por los gobernantes de las grandes potencias normalmente ha sido la de soslayar una realidad y eludir muchas responsabilidades, es más, en el mismo Ecuador se ha vivido varios gobiernos de “pan y circo” que maquillan el escenario, y ¿por qué no dudar del gran Imperio y sus negocios pre crisis y posteriores a la misma? pero las teorías pueden ser de variada índole, los cuestionamientos siempre deben dar a luz un pensamiento y así la búsqueda permanente de la trascendencia social, humana, global equilibrada.

Pero urge la reflexión… Nos hemos gastado la atención colectiva, individual y social en un virus que claro, nos puede llegar e incluso podemos ser víctimas del mismo, por ello la infalible observación a lo que pasa. Pues si en vez de ser un virus con vacilaciones de pandemia, fuera un tema que no temiéramos y que viéramos muy lejano a que nos afecte, distante y apartado de nuestra vulnerabilidad, de seguro las precauciones y medidas individuales y del gran aparato estatal serían otras, o nula.
Hemos pasado más de tres semanas observando la epidemia que vive el planeta; nos derrochamos recursos físicos, materiales e intelectuales tratando de resolverlo y reducir su impacto; los tan criticados medios de comunicación han elevado al máximo “rating” lo referente al tema. Sin embargo en las calles y hospitales tenemos niños que mueren por hambre, padres que se suicidan sin trabajo, y hombres que luchan día a día por su nutrición, y a ese problema social no lo vemos! ¿Cuánto de nuestro tiempo destinamos? ¿Cuántos recursos han sido enviados? ¿Por qué no las mismas urgentes medidas a solucionar tal necesidad?

Por el virus AH1N1 se han confirmado 86 casos de muerte, el índice de fallecimientos por pobreza es altamente mayor. Países del África, de Asía y de Latinoamérica sufren no de 86 casos de muerte en tres semanas por un virus, sufren de permanente miseria, desnutrición, en síntesis de hambre! que lleva a la muerte diaria.

Lógicamente ver al hambre como una alerta que puede tocar a todos es utópico, ver al virus que nos pueda contagiar a la gran colectividad es un realidad, pero hacer caso omiso al grito de desesperación por hambre y no atender en igual condición y sin fijar la misma atención a quienes padecen de ella, sin duda es una falacia de grave calidad!
¿A quién engañamos?

Urge reflexionar…!

Instalaciones Deportivas para todos y para nadie!

lunes, mayo 18, 2009


Un nuevo decreto presidencial lleva envuelto interrogantes permanentes a la actividad realizada por unos cuantos artífices del engaño de la “revolución”. Y es que una revolución se hace con el pueblo y para el pueblo; en una revolución poco importa los intereses de unos cuantos y menos cuando estos pocos se encuentran en situación de ventaja frente al colectivo.

Se trata del decreto presidencial 1727, el cual, dispone que todas las instalaciones e infraestructura deportiva y recreacional con que cuentan las diversas entidades de la Administración Pública Central e Institucional, pasen a ser administradas por el Ministerio de Deporte, exceptuándose las instalaciones de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. Además el decreto señala la destinación de fondos por parte del Ministerio de Finanzas y garantizar el acceso de la ciudadanía a tales instalaciones.

Mencionado decreto puede sonar perfecto en discurso e incluso en cadenas televisivas y radiales, pero es un profundo engaño y muestro mi frontal rechazo a la política del actual régimen, una política que ningún cambio representa cara a lo actuado por anteriores gobiernos criticados.
La “ratio legis” (considerandos) del decreto emitido por el Presidente de la República menciona entre otros, el deber del Estado a garantizar la recreación y los derechos consagrados en la Constitución, citando artículos como el 383: “garantiza el derecho de las personas y las colectividades al tiempo libre, la ampliación de las condiciones físicas, sociales y ambientales para su disfrute, y la promoción de actividades para el esparcimiento, descanso y desarrollo de la personalidad”, claro, una norma perfectamente aludida para el decreto en cuestión, pero que no quita el deber inexorable que las Fuerzas Armadas y Policía tienen en el artículo 158 de la misma Constitución: “Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional son instituciones de protección de los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos”.

Entonces, ¿por qué se exceptúan las instalaciones de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional a prestar los servicios de libre recreación a la colectividad?, jurídicamente es una barbaridad tal decreto. Una vez más se ha violado la Constitución, pues, son de máximo llamado a velar por los derechos ciudadanos estas dos Instituciones, mismas que de una manera poco sensata con el país han sido “privilegiadas” frente al derecho que busca ser defendido por el mandatario inquilino de Carondelet.

Además el mismo cuerpo normativo máximo de un ordenamiento jurídico, la Constitución, en su art. 162 dice: “Las Fuerzas Armadas sólo podrán participar en actividades económicas relacionadas con la defensa nacional, y podrán aportar su contingente para apoyar el desarrollo nacional, de acuerdo con la ley”, verbigracia, no es constitucional que esta Institución abogue por intereses íntimamente relacionados a la satisfacción de recreaciones de unos pocos, con sus complejos deportivos, sus restaurantes, salones y más, la lista es larga, las comodidades son deslumbrantes y sus instalaciones deportivas deberían ser abiertas al público, a la ciudadanía, a los ecuatorianos, de quienes tanto se habla y a quienes tanto debe este Gobierno de la revolución.

Por otro lado, el artículo 158 en su inciso segundo es claro “Las Fuerzas Armadas tienen como misión fundamental la defensa de la soberanía y la integridad territorial”, no es fundamental el cosechar piscinas de uso exclusivo, casinos para fiestas independientes ni mucho menos canchas de prohibido acceso.

Un gobierno para el pueblo, para los grandes intereses de la colectividad, no es un gobierno que se asegure con fuertes Instituciones a la mano; un gobierno que quiera poner las cosas en orden siempre hará luz de las grandes necesidades mayoritarias, un gobierno que no busque privilegios a unos cuantos será recto en actuar frente a todos, un gobierno sincero no es un gobierno de falacias para el pueblo.

Más allá de las elecciones...

viernes, mayo 01, 2009

Las elecciones se dieron el pasado domingo 26 de Abril en medio de un ambiente democrático y en otros lugares nada respetuoso a la fiesta que se vivía en virtud de la toma de decisiones fundamentales para la vida del país.

Pero se han realizado varias interpretaciones al proceso electoral conjuntamente con los resultados que marcó; valoraciones lógicas nos permiten concebir que el proyecto de la “revolución ciudadana” tiene adeptos significativos, válidos, respetables, pero en declive. Y es que ¿cómo no podría realizar un juicio de exégesis frente al resultado de un 52% a favor de Rafael Correa? Es notorio el innegable deterioro que posee en la aceptación nacional el proyecto de “cambio” superficial que nos han tratado de vender a costa de masacrar a una oposición política de ideología, de dividir al país, de usufructuar con las rentas nacionales e insultar sin más tolerancia que el propio agravio.

Hablo de una oposición política de ideología desgastada por la siguiente razón; sin pertenecer a ningún partido o movimiento político, sin haber sido funcionario o servidor público de alguna administración política, mas si, un estudiante fruto de la praxis demagoga que ofrecían a los institutos educativos los distintos actores políticos, creo, que aquí ya no hay una oposición significativa de argumentos, tesis, ideas y doctrinas que permita debatir, relucir y manifestar teorías opuestas a una línea, lo cual permitía y permitirá siempre la dinámica de los pesos y contrapesos políticos democráticos base de toda organización social – estatal. Únicamente a quedado sembrado un mayor caudillismo, caudillajes, clientelismos, “camisetasos” y el poder de discurso de uno o dos grupos empresariales que hasta propio partido político han podido crear. Es plenamente preocupante tal situación que no configura más que el desastre de haber querido extinguir con un discurso irresponsable a la “partidocracia” sin permitir el asenso de nuevos actores ideológicos de una u otra tendencia.

No puede ser soslayado el referirme a la nueva expresión de voto que los distintos sectores del país han tenido. Una lectura importante es el observar la falta de seguidores al monopólico criterio gubernamental de la “revolución ciudadana”, y es que obtener un 51.7% de los votos naciones significa que más del 48% de ecuatorianos no comulgan o continúan comulgando absolutamente con las ideas del Econ. Correa, que apenas en el mes de Octubre como ideólogo sustantivo lideró el referéndum de la Constitución vigente, obteniendo ahí un 63,94% de la aprobación, pero hoy vemos en repecho su votación.

Sin embargo, todos y cada uno debemos ser garantes de la poca democracia que nos queda. Deberá venir el discurso conciliador, consensual y en voz del progreso. No más sucursales chavistas o vergonzosos tratados a madrugada. Es importante cosechar la reivindicación del pacto nacional y la libertad individual y colectiva de todos quienes hacemos el Ecuador.

Aunque menos claro sea el panorama, con denuncias de fraude y vagas tareas por procesar las actas electorales, sin cabezas de oposición válidas y con el mismo anhelo de un Ecuador que ya ha soportado mucho en nombre de una tal revolución.


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